Los buenos serán más buenos y los malos serán peores en la postpandemia

APCS por Jorge Rachid. Los buenos serán más buenos y los malos serán peores en la postpandemia

Siempre el espíritu humano tiende a pensar en futuros mágicos y promisorios, hasta que choca con realidades duras e incontrastables que lo vuelven a la realidad, como un golpe fuerte y violento, que destruye los sueños e interrumpe las ilusiones.

Es que episodios que constituyen puntos de inflexión en la historia, aquellos que son capaces de cambiar el curso de los acontecimientos, suelen dejar enseñanzas que sólo los grandes hitos que hacen cambiar de rumbo a la Humanidad, son capaces de lograr.

Es que esos momentos trágicos en general, como es la Pandemia, que nos conmueven de forma tal, que siempre encarrillamos nuestros pensamientos a la construcción de un nuevo ciclo histórico, donde se impongan valores por sobre las materialidades y el humanismo venza la destrucción, que generan el odio, la codicia y la colonización imperial. Esos mismos andariveles que están llevando a la destrucción del planeta, por calentamiento global y destrucción medio ambiental

Pensamos que los momentos de reflexión de la humanidad pos pandemia, brindarían un mundo capaz de reconquistar la solidaridad social compartida. No es un mundo ideal, pero es una historia que vivimos en paz durante largos años, que en otros países se llamaba estado de bienestar y en el nuestro fue construido en procesos más profundos, como estado de Justicia Social.

La diferencia entre uno y otros, aunque ambos destinados a un fin social encomiable, es el estado como dador de beneficios sociales y articulador de políticas públicas, construyendo igualdad de oportunidades, en el caso europeo y el pueblo como protagonista, en el otro caso, de la Comunidad Organizada, conduciendo el proceso de organización social solidaria, hacia la igualdad de condiciones.

La posibilidad que la Pandemia resolviese esas ecuaciones, era casi un pensamiento mágico, ya que los actores sociales y políticos se reacomodan de acuerdo a sus intereses y sus genéticas previas, por el cual el capitalismo financiero es cada vez más voraz y brutal, desplegando sus instrumentos de comunicación neoliberales a nivel global, con un discurso único, borrando memorias y colonizando culturas, mientras la solidaridad se extiende en los pueblos, en la lucha común contra el virus, el hambre y las consecuencias económicas de esta guerra.

Esa asimetría, hace que las minorías se enanquen sobre las mayorías, intentando marginarlas de las decisiones, encerrándolas en un espacio comunicacional, que las lleva a sentirse minorías. Es que la capacidad de fuego del poder hegemónico, supera, más aún en aislamiento pandémico, el trabajo abnegado y solidario de las mayorías, que se vuelcan al trabajo social del bien común.

Es así como los empresarios y financistas, colocan sus fichas rápidamente despidiendo los primeros, especulando los segundos en maniobras sectoriales o individuales, de espaldas a los intereses del Pueblo y de la Patria. Es casi un movimiento reflejo de estos sectores ante las situaciones de peligro, refugiarse en ese individualismo egoísta que es el ADN del neoliberalismo cultural.

Por lo contario el pueblo construye desde sus bases mismas, mecanismos de contención social, que se van articulando con el Gobierno popular, en esa idea primaria de resolver la urgencia, con todo el despliegue necesario, sin perder de vista la necesidad de dar la batalla fina para derrotar la pobreza pétrea dejada como saldo por años de un neoliberalismo inhumano y criminal.

En esa dirección el desafío actual pasa por vencer la Pandemia en primer lugar, marginar a quienes han combatido las políticas sanitarias desde el primer día, hacer sentir el peso de las mayorías solidarias, y avanzar en la vacunación, única herramienta de contención del drama que conmueve al mundo y ha hecho renacer desde teorías nazis, hasta conspirativas de todo tipo, entre quienes juegan partidos de poder político, con cadáveres de seres humanos sobre la mesa.

Si las patentes de vacunas no son suficientes para explicar por dónde pasa el mundo que nos viene, es porque no hemos aprendido del mensaje que está enviando la naturaleza, de una Madre Tierra que nos está reclamando que dejemos de agredirla y construyamos con ella como dadora de vida, más bosques, más agua dulce, menos extractivismo, más alimentos y esencialmente, más solidaridad social activa, desde un modelo biocéntrico, como reclama Francisco, los pueblos del mundo y ha sido el eje histórico del peronismo filosófico.

JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA

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