Por Jorge Colmán para APCS. ¿Qué pasa con los FFCC que andan mal? Los trabajadores denuncian un «Ferrocidio»
El término ferrocidio es una poderosa metáfora de origen argentino que se utiliza específicamente para describir el desmantelamiento sistemático y la destrucción de la red ferroviaria más importante de América Latina.
Lejos de ser un concepto con una definición técnica estricta, se ha consolidado en el ámbito político, social y cultural para denunciar un proceso histórico que implicó la reducción drástica de servicios, el cierre de ramales, el despido masivo de trabajadores y la venta o desguace de bienes del Estado. El Ferrocidio comenzó durante el gobierno de Arturo Frondizi y el Plan Larkin, continuó con la dictadura cívico militar y la aplicación de políticas neoliberales por el Ministro Martínez de Hoz, y fueron profundizadas bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem con Ministros que sostenían que «Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado» (Roberto Dromi).
El término fue utilizado y popularizado por el cineasta y Diputado Nacional Fernando «Pino» Solanas en su documental de 2008 «La próxima estación» y también da título a un libro del periodista y ex ferroviario Juan Carlos Cena. El término sigue siendo utilizado por los gremios ferroviarios y los movimientos sociales que rescatan el valor estratégico del Ferrocarril. Si construir ferrocarriles es una operación geopolítica para integrar y fortalecer un país, el ferrocidio es la operación inversa: fragmentar, debilitar y recolonizar económica y territorialmente.
En su sentido más amplio, «ferrocidio» busca transmitir la magnitud de la destrucción del sistema estratégico para el desarrollo nacional, comparándola simbólicamente con una «matanza» o una «muerte anunciada» del ferrocarril como servicio público. Aplicado a la Argentina (el caso paradigmático), el ferrocidio no es un «error» o «negligencia», sino una política deliberada con profundas consecuencias geopolíticas.
Javier Milei y la continuidad del Ferrocidio
En su afán de pasar «la motosierra» por las cuentas públicas, Javier Milei realiza un recorte brutal que recae sobre todas las empresas del Estado con el inconfesable objetivo de imponer el transporte privado por encima del transporte público. El «Topo» que destruye el Estado ha dejado de construir escuelas, hospitales, rutas, etc. El Estado recauda por todos estos conceptos, pero el dinero no llega a ninguna área que beneficie a los sectores populares, sino a las entidades financieras, el capital concentrado y el FMI.
Las políticas de ajuste han tenido un impacto demoledor en el sistema ferroviario. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el empleo público federal se redujo en más de 63.000 puestos de trabajo, una caída del 18,4%. El operador ferroviario estatal Operadora Ferroviaria fue uno de los más afectados, con 3.637 despidos. Esta reducción de personal operativo es una de las causas directas de la caída en la calidad y frecuencia del servicio.
El gremio de maquinistas La Fraternidad ha sido contundente en su diagnóstico. A través de un comunicado titulado «ferrocidio», denunciaron que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) las frecuencias de los trenes de pasajeros se redujeron en un 33% durante los dos años de gestión de Milei. Según el sindicato, esta situación es el resultado de una combinación letal de factores: «falta de repuestos y la menor disponibilidad de formaciones contribuyen a reducir las frecuencias, mientras que la salida de trabajadores sin reemplazo agrava la situación». Además, señalaron que los trenes circulan a una velocidad promedio de solo 15 kilómetros por hora y que se producen alrededor de tres descarrilamientos diarios, en su mayoría vinculados al estado de abandono de la infraestructura.
La situación de los trenes de larga distancia es aún más grave. El gremio sostiene que la gran mayoría de estos servicios dejaron de funcionar. Entre los ramales afectados se encuentran conexiones clave como Retiro-Tucumán, Retiro-Córdoba, Buenos Aires-Mendoza, Constitución-Bahía Blanca y Once-Pehuajó
FERROCIDIO EN MARCHA
COMUNICADO DE PRENSA
A LOS USUARIOS DE LOS SERVICIOS FERROVIARIOS
Hace 2 años se sancionó la “EMERGENCIA FERROVIARIA” mediante el Decreto 525/2024 asignando unos 1.400.000.000 de dólares (al cambio oficial de ese momento) con el objetivo de mejorar nuestro Modo de Transporte y de Seguridad Operacional, salvaguardando así “el bien común y los derechos constitucionales de los usuarios del sistema ferroviario”.
Lamentablemente el resultado de esa anunciada inversión o nueva asignación de fondos para cumplir con lo establecido en la norma es una DISMINUCIÓN del 30 % promedio de los
servicios de pasajeros ofrecidos a la comunidad y sin que se vislumbre una mejora en el sistema ferroviario. En cuanto a los servicios de carga lo deplorable de la prestación de servicios no admite un análisis serio, atento a su promedio de 3 descarrilamientos diarios.
¿A DÓNDE FUERON LOS FONDOS ASIGNADOS POR EL DECRETO?
No lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que, de persistir el rumbo, ese tren que lo lleva todos los días a su trabajo circulará 1 vez cada hora, por falta de formaciones y por el mal estado de vías y señales.
ASÍ, EL FUTURO DEL IRREMPLAZABLE FERROCARRIL ES SU DESAPARICIÓN.
Público usuario de los servicios ferroviarios sepa Ud. de la realidad y gravedad en la que se
encuentra el Ferrocarril.
FERROCIDIO = Destrucción sistemática y continuada de la Industria Ferroviaria.

