La situación del Belgrano Norte ¿Es un daño colateral?

APCS por Jorge Derra. La situación del Belgrano Norte ¿Es un daño colateral?

El término colaterales se universalizo allá por el cambio de milenio cuando la invasión de EEUU a Irak. Se uso para nombrar los muertos que no deberían haber muerto.

– Los niños de las escuelas bombardeadas por error
– Los medico y enfermeros de un hospital
– Los habitantes de la casa de al lado de un depósito de armas químicas que nunca existieron.
Los colaterales fueron la expansión de la muerte por el desenfreno de la sin razón de armas inteligentes en manos de personas embrutecidas por el poder.

Sin embargo mucho antes que eso el término colaterales se usaba para cuestiones más edificantes. En las décadas del 60´ 70´ y 80´ la expansión demográfica de la gran ciudad generó un corrimiento de las fronteras urbanas de ese monstruo que hoy se conoce como el Conurbano Bonaerense.

El poblamiento de áreas rurales y semi rurales, impulsó el crecimiento urbano, la expansión de la red de infraestructura vial y muy fuertemente la puesta en valor y desarrollo de las líneas ferroviarias existentes, la ampliación de modestas estaciones, la creación de otras nuevas y una intrincada red de transporte, donde se articulaban ferrocarril y colectivos, generalmente locales de jurisdicción municipal, con los colectivos saliendo de lo profundo del barrio transitando calles de barro o de mejorados precarios y terminando en las estaciones de trenes.

Así las estaciones se transformaron en centros de transferencia de pasajeros, barrial – inter urbano y el ferrocarril. En torno a ellas, el desarrollo de una febril vida comercial, constituida por esos otros colaterales. Pequeños comerciantes, artesanos, micro emprendedores industriales, asentados en los andenes ferroviarios dando vida y valor a las estaciones, pero también al espacio físico inmediato, que se transformaba en amplios centros comerciales, que crecían en una simbiosis superlativa con la actividad ferroviaria.

Así es como nacen y se desarrollan los nuevos escenarios geográficos del conurbano bonaerense, sobre todo hacia el norte y el oeste.

Pero este modelo virtuoso de crecimiento con eje en el ferrocarril, sufrirá un golpe durísimo con la llegada de la oleada neoliberal menemista.

En efecto la privatización ferroviaria, con su secuela de vaciamiento y desguace, interrumpió e l modelo de crecimiento simbiótico y retrotrajo el paisaje a varias décadas atrás. El empobrecimiento de la calidad del servicio ferroviario, el paso de los pasajeros al transporte automotor interurbano provincial y nacional, generaron un corrimiento geográfico de los centros de transferencia de pasajeros y con ellos de los centros comerciales se desplazaban más allá de los limites de los andenes y aledaños.

Cierre de comercios, locales abandonados, andenes vacios, vías semimuertas por las frecuencias de servicios casi ridículas, marcaron el ocaso de un modelo hasta allí virtuoso.

De todo el proceso privatizador la única línea que mejoró su calidad de servicio contra la prestación estatal fue el Belgrano norte y con ello mantuvo y desarrollo la vida comercial en sus andenes y aledaños, tanto es así que Ferro vías fue la única empresa que mantuvo la prestación privada durante la re estatización Kirchnerista.

Pero el neoliberalismo es taimado y rencoroso y en su tercer oleada, la de Cambiemos, con la sangre en el ojo, vino por el Belgrano Norte, a través de su nefasta continuidad de negocios privados con el estado, en este caso la excusa es la supuesta urgente necesidad de modernización de las estaciones ferroviarias, ya en otras líneas como la Mitre, Retiro / Tigre han destruido estaciones históricas como Belgrano C y Núñez.

Pero con el Belgrano Norte han sido especialmente feroces y brutales, anularon simultáneamente todas las estaciones o la gran mayoría, colocando andenes improvisados con estructuras tubulares, pensadas como andamios de altura, que pueden resistir una cantidad reducida de personas encima y no la gran cantidad que puede haber en una estación, esto sumado a la vibración natural ante el paso de los trenes, generaron derrumbes de esos andamios improvisados por lo cual, simplemente levantaron totalmente por tiempo indeterminado un servicio que hasta el momento funcionaba moderadamente bien.

Con esto condenan a decenas de miles de pasajeros usuarios del ferrocarril a penurias extremas para poder viajar, además destruye toda la vida que fluye sobre los andenes y aledaños centenares de personas cuyo único sustento se lograba arriba de los trenes y los andenes quedan literalmente en la calle.

La insensibilidad de quienes privilegian los negocios particulares, a los intereses comunes de toda la población, caracteriza al gobierno macrista, de la incipiente recuperación del ferrocarril durante el gobierno anterior, aun con errores graves, a esta ultima estocada al único ramal que daba un servicio minimamente digno y conjuntamente la asfixia económica para centenares y tal vez miles de familia que ven truncada su posibilidad de trabajar

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