Evita 70 años después

APCS. Evita 70 años después (*)

El 1 de Mayo 1952, Evita hizo su último discurso desde el balcón de la Casa Rosada. “Mis queridos descamisados otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del pueblo (…) Yo le pido a Dios que no permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista (…) El enemigo acecha. (…) Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta somos
invencibles porque somos la patria misma.”

Un legado a recuperar.

26 de julio de 1952, moría María Eva Duarte y ella lo sabía. También lo sabía su entorno y más aún Perón. A él y al pueblo argentino, a los trabajadores, a los desclasados, a las sirvientas, a los peones, a los desheredados de la sociedad les quedaba el legado de esa mujer que trascendió la historia de su época y que aún se proyecta hasta nuestros días. Un legado de lucha y de conquista de derechos.

Ese día, más que ningún otro, el violento «Viva el cáncer»; de la rancia oligarquía convertía a Evita en un símbolo de amor por su pueblo, de derechos para sus negritos descamisados y de justicia social, como nunca más la hubo.

A 70 años de esa noche en la que se detuvo el tiempo, es casi imposible no hacer un ejercicio contrafáctico ¿Qué diría hoy Evita si viviese? Tentador interrogante que muchas y muchos quisieran responder, desde su ideología, desde su historia personal y familiar, desde su lugar partidario, desde su recuerdo, desde lo que le contaron sus abuelas y abuelos…

Otras realidades recorrieron la historia Argentina desde su muerte hasta nuestros días, tanto que su legado, en distintos momentos, pareció haberse diluido. Por eso los interrogantes contrafácticos suelen surgir como inevitables. Vivificar su legado es la tarea militante del peronismo presente, pero no únicamente poniendo flores en sus fotos o en sus placas, bustos y otros recordatorios de las plazas, sino vivificarlo recreando la esencia misma de lo que fue su lucha. Esa recuperación del legado implicará mucha militancia, enseñanza en las escuelas y en las barriadas, en las universidades y en las calles, porque el fuego para calentar, debe venir desde abajo y Evita, venía desde abajo.

(*) Instituto Prof. Enrique Manson. Estudios de Historia y Formación Política

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