El Poder de la palabra

APCS por Alfredo Bracaccini. El Poder de la palabra

La semiología o semiótica es la ciencia derivada de la filosofía que trata de los sistemas de comunicación dentro de las sociedades humanas, estudiando las propiedades generales de los sistemas de signos, como base para la comprensión de toda actividad humana.

Una de las herramientas esenciales de comunicación, dentro de las sociedades humanas es, sin duda alguna, la palabra. A tal punto es gravitante, que es inimaginable la existencia de una sociedad, sin la palabra.

Cuando el hombre descubrió la palabra, su Universo cambió para siempre. Es que encontró una herramienta fenomenal que no abandonaría nunca más.

Nunca ha sido tan acertada la definición que señala que: LA PALABRA ES UN ARMA
Y lo es, tan letal como peligrosa. Por eso, tanto el uso de la palabra como la del arma, no es para cualquiera.

La palabra tiene la perversa capacidad de transformarse, de acuerdo a la situación en se la emplea… Se adapta, se mimetiza…Se incorpora al inconsciente colectivo
igual que un espía infiltrado…

Existen palabras que nacieron como insultos y con las modas y el uso, se transformaron en muletillas del lenguaje o en saludos y hasta en elogios…

El casi ingenuo BOLUDO, pasó a ser un latiguillo integrador de las jóvenes…: ¡Hola boludo!, ¿Qué hacés boludo? El descalificador, HIJO DE PUTA, pasa a ser un elogio, cuando alguien consigue un logro sorprendente: ¡Qué HIJO DE PUTA!

También hay palabras que según como se las utiliza, cambia sustancialmente su significado…

La palabra MILITAR por ejemplo, si la usamos como verbo se refiere al activismo, a la movilización, a la militancia… Y el término MILITANTE, tiene una connotación especial, no sólo en la política, también en la vida social de nuestra comunidad Mientras que como sustantivo , define a los integrantes de la actividad castrense y todos sus derivados…Muchos de los cuales todavía están presentes en la memoria de nuestra sociedad.

Ya ven como una misma palabra puede tener significados muy diferentes, y en la mayoría de los casos, antagónicos. Otro ejemplo; CIPAYOS. La palabra CIPAYOS es,
GRAMATICALMENTE, un sustantivo masculino, plural, que se refiere a soldados indios, al servicio de Portugal, Francia y Gran Bretaña, en los siglos 18 y 19 . Su segunda acepción, la de SECUAZ A SUELDO, que Arturo Jauretche, brillantemente transformó en adjetivo calificativo, incorporándola, definitivamente, al lenguaje popular, para definir a los políticos traidores, esos tremendos hijos de puta, que no son ningunos boludos en usar la palabra como arma peligrosa y que militan en utilizarla en su propio beneficio y nos cagan la vida a todos,..

Ya ven como el uso de la palabra, esta magnífica herramienta que el ser humano posee para comunicarse y entenderse, no sólo existe para diferenciarnos de los animales, también puede ser una arma de conciliación y solidaridad, como también de sometimiento y resignación, dependiendo de quien la utilice.

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