La era está pariendo un corazón

APCS por Guillermo Carrera(*). La era está pariendo un corazón

Transitamos un momento donde las eternas tensiones por el rumbo de la humanidad se agudizan al ritmo de los grandes cambios y el nuevo emergente que acelera los tiempos de definición, el covid19.

La puja entre una mirada depredadora, que siempre “quiere más” que no admite límite a sus deseos y que termina jugando a todo o nada con “cosas que no tienen repuesto, la vida de los otros, y una mirada alternativa, con multiplicidad de variantes que desembocan en priorizar la vida, sigue en marcha. Toda acción que debilite a la primera y fortalezca a la segunda debe ser nuestro objetivo.

En medio de semejante pandemia global y de un capitalismo feroz que se resiste a frenar, es necesario estar a la altura de este tiempo y tomar posición. Para frenar y revertir la inercia no hay términos medios . Garantizar la victoria de la razón y la justicia demanda acumular en el contrapeso. La disputa de hoy es “civilización o neoliberalismo”.

Esto no significa que la realidad es binaria, no es un reduccionismo, es una necesidad estratégica. Una vez revertido el rumbo, será el momento de abordar la complejidad de un nuevo mundo multilateral.

Como la caída de las torres gemelas en el corazón del sistema capitalista el 11 de septiembre del 2001 fue el puntapié inicial y el argumento para lo que hoy conocemos como “la guerra preventiva” que el neoliberalismo desparrama como justificación de su expansión violenta por todo el mundo, hoy la pandemia del covid19 debería ser el puntapié inicial y el argumento para una “cura preventiva” que la mayoría de los países del mundo debería impulsar para construir una nueva “normalidad” que frene esta vorágine depredadora y garantice de manera sustentable una vida digna para todos.

Un mundo cada vez más concentrado, desigual, veloz y descontrolado es el signo de un modelo productivo y un patrón de consumo que pone en riesgo la vida misma del planeta. Contrarrestar con una mirada que ponga el acento en la desconcentración, la igualación de derechos, la morigeración de ritmos, y el control del impacto ambiental es la tarea para un cambio de paradigma que nos permita construir “la nueva normalidad” que necesitamos.

En este sentido los trabajadores tenemos una tarea central. Descomprimir los puestos de trabajo para lograr espacios armoniosos, incorporar los protocolos por el covid19 a los requerimientos del puesto de trabajo para que tengan asignados tiempos específicos, reducir la jornada laboral para minimizar la exposición y garantizar una sanitización adecuada y sin disminución de salario, implementar el teletrabajo de manera que no solo no signifique ningún tipo de precarización laboral sino todo lo contrario, que signifique un beneficio para los trabajadores y participar en las decisiones sobre la producción y las ganancias empresariales, entre otras tantas, son nuestra tarea.

Un ejemplo significativo y a la vista de todos es lo que actualmente ocurre con el transporte público. Históricamente viajamos como ganado, hacinados, incómodos y en peligro, en cambio hoy vemos que los protocolos que establecen la distancia social y la necesidad de sanitización nos permite viajar sentados, cómodos, más higiénicos y más seguros, salvo por el propio covid19.

Si esta forma de viajar se sostiene más allá de la vacuna y se naturaliza e incorpora a la cotidianidad, significa una gran mejora, un nuevo sentido común.

Las condiciones están dadas y nos acompaña la razón. Sabemos que igual no es fácil, tenemos por delante un poder muy concentrado que se opone a nuestros objetivos y que como muestra la historia, es capaz de las peores cosas para defender sus privilegios.

Nunca nada fue fácil para nosotros, es más siempre ha sido muy dura nuestra lucha, pero nunca hemos claudicado. Debemos hacer honor a nuestra historia y como trabajadores y unidos a las mayorías populares pelear por un país, justo, libre y soberano que garantice calidad de vida y trabajo digno para todos.

En este sentido es vital que nos sumemos a todos los debates como el impuesto a las grandes fortunas, la ley de teletrabajo, la creación de comités mixtos de seguridad e higiene, y ahora más que nunca apoyar la iniciativa de nuestro diputado nacional, Hugo Yasky de reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales sin pérdida de salario.

Y la mejor manera que tenemos de hacerlo los trabajadores organizados es incorporar estos temas en las discusiones paritarias como lo hizo Pedro Wasiejko con la participación en las ganancias y la cláusula de género en su momento. No podemos esperar que el gobierno haga nuestra tarea. Es nuestra responsabilidad y deber. Tenemos que hacernos cargo de nuestro propio destino.

Pongamos manos a la obra.

*Secretario General Adjunto de la FETIA-CTA Zona norte

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