Los hijos de la solidaridad

APCS. por Jorge P. Colmán. Los hijos de la solidaridad

Hoy estuve llevando bolsones de alimentos al barrio “El Callao”, conocido como “El Cuadrado”, a Mabel, una militante con la cual compartimos los peores y mejores momentos de nuestra historia.

Allá por el 2001/2002 decidimos poner la ollas populares en varias localidades, eran tiempos duros y yo era el profesor del barrio trabajando en la secundaria 4 de Tortuguitas. Mabel hizo un recorrido histórico ejemplar desde entonces, como madre y militante social.

Cuando la vida le negó la posibilidad de terminar sus estudios en su Chaco natal, ella se puso la mochila al hombro y supo ponerle el pecho a la adversidad. Durante la crisis del 2001 puso la olla en “El Cuadrado” y en la década ganada terminó su primaria y secundaria con los programas de inclusión que Néstor y luego Cristina impulsaran para reparar ese enorme daño sufrido. De esa olla comieron sus hijos, su familia y los vecinos, se festejaron días del niño y se hizo prevención de la salud con los promotores de nuestra organización, se capacitó políticamente, siempre presente en las marchas por la inclusión y luego contra el neoliberalismo.

Hoy, cuando me acerco con las bolsas, Mabel me dice, “mi hijo quiere volver a poner la olla para ayudar a los vecinos”, a lo cual obviamente dije que si. ¡Imaginen el enorme orgullo que sentí y siento!, es que los militantes trascendemos cuando nuestros hijos levantan la bandera y siguen la posta de lucha, cuando nuestros ideales no mueren con nosotros.

Lo mismo ayer en Moreno, cuando en el comedor “Don Jauretche” homenajeamos a Sandra y Rubén con compañeros de diversas organizaciones sociales y gremiales de la CTA. Allí estaba Ramon, también de nuestra organización en Cuartel V, al cual le preguntamos porque al comedor le pusieron “Doña Tomasa”, nos dijo con mucha sencillez “Tomasa fue mi tía, ella nos daba de comer en la olla popular junto a los vecinos del barrio”, ¡Vaya tamaño homenaje a esa militante, que su sobrino la inmortalice en el trabajo solidario, en la construcción militante de una patria para todxs!.

Las ollas populares fueron un capítulo que creímos enterrado en la década ganada por los pueblos libres, pero vuelven como ejemplo de solidaridad y resistencia. Nuestro pueblo sigue pariendo hijos de la solidaridad. de la enorme y hermosa historia de nuestro pueblo, que ya es parte de nuestra identidad.

Por eso Tomasa, Mabel, Ramón y miles militantes anónimos quedarán en nuestra historia, como Sandra y Ruben, que en una explosión de la Escuela Primaria 49 perdieron la vida, todos ellos tienen un lugar en nuestra memoria, la memoria de los hijos de la solidaridad, la de los hijos del pueblo

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