“Felices Pascuas, la casa está en orden”

Por Jorge P. Colmán para APCS. “Felices Pascuas, la casa está en orden”

Una Pascua de 1987 el Presidente Raúl Alfonsín salió a los balcones de la casa rosada para comunicar el fin del conflicto con la facción del ejército “Carapintada”. El grupo nacionalista de ultraderecha puso de manifiesto su descontento por los juicios a los militares/civiles condenados por delitos de genocidiio y puso en vilo la incipiente democracia.

Allí pronunció la frase “Felices Pascuas, la casa esta en orden”, luego de lo cual los militares insurrectos desmovilizaron su grupo y desalojaron los cuarteles que había tomado. El pasado reciente de una feroz dictadura civico-militar operaba para que las heridas y el terror generaran una situación altamente peligrosa para la sociedad argentina.

Esa frase de la “Casa en órden” escondía las debilidades del gobierno, no había logrado que las fuerzas “leales” reprimieran a los “Carapintadas”, una forma camuflada de solidaridad entre los cuadros del ejército. El General leal Ernesto Arturo Alais, encargado de la represión por el presidente, nunca llegó con sus tanques que partieron de la ciudad de Rosario  Este fue juzgado posteriormente por asociación ilícita, violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad, tortura y desaparición forzada en calidad de autor mediato, por su actuación como ex-jefe del Regimiento 19 de Infantería durante la última dictadura civico-militar.

Un año antes y bajo la presión del ejército, Raúl Alfonsín había proclamado las leyes de “Obediencia Debida y “Punto Final” que ponían límites a quienes se debía juzgar y el fin de nuevos juicios a los militares genocidas, esto no había conformado al grupo de ultraderecha militar y civil, que tenía como jefes a Mohame Alí Seineldin y Aldo Rico.

El conflicto se disparo cuando fue citado a declarar el mayor Ernesto Barreiro, este no solo se negó sino que además logró que el cuartel del Comando de Infantería Aerotransportada 14 del Tercer Cuerpo de Ejército, en la provincia de Córdoba se sublevara y exigiera el fin de los juicios a las juntas militares.

Sus jefes fueron puestos en “arresto domiciliario”, figura legal donde se supone que el reo había “cometido un delito menor” o es de “avanzada edad”. Seguramente esta medida habrá formado parte de las negociaciones previas con el gobierno radical para que se levantara el autoacuartelamiento y pusiera fin al conato militar.

El acuerdo de caballeros con los militares no se cumplió y un año después (1988) Aldo Rico se fugó de su arresto domiciliario para realizar un nuevo intento militar en Monte Caseros, Provincia de Corrientes. Una vez aplacado el conflicto será puesto en prisión efectiva.

Posteriormente el ex-militar Aldo Rico (Oficial veterano de la guerra de Malvinas) fue indultado por el gobierno de Carlos Saúl Menem y se dedicaría a la carrera política fundando el MODIN (Movimiento por la Dignidad y la Independencia). Años después llegará a la intendencia de San Miguel en la provincia de Buenos Aires.

Los militares que en las pascuas de 1987 hicieron este golpe a la democracia no fueron todos juzgados y muchos de ellos fueron alcanzados por el beneficio del indulto que Carlos Saúl Menem otorgara a principios de su primer gobierno para mal cerrar las heridas de una dictadura.

 

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