Ante un nuevo aniversario de La Declaración Universal de los Derechos Humanos

APCS Por Damian Ravenna. Ante un nuevo aniversario de La Declaración Universal de los Derechos Humanos

Este 10 de diciembre se cumple un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, 70 años ya. Es por ello que para buscar dilucidar la importancia de este natalicio, buscare explicar los contextos históricos que se desarrollaron en aquellos tiempos, que fueron moldeando lo que hoy conocemos como derechos humanos.

Hacia 1939 se estaba desarrollando una guerra a gran escala entre Estados, mal llamada guerra mundial, con el eje nazi-fascista expandiéndose de forma imperialista, y del otro lado, también con políticas imperialistas los aliados, con EEUU, Inglaterra y Francia a la cabeza y posteriormente la URSS. Hay que resaltar que para varios de nosotros muchas veces el conocimiento sobre esta guerra, nos viene mediado por el desarrollo posterior del cine estadounidense, que muestra la victoria de sus “héroes”, neocolonialismo cultural que abordamos en otros textos y que no son objeto del presente.

A las repercusiones del genocidio y las atrocidades de la guerra, inquieren a las conciencias de la humanidad la búsqueda de valores éticos y morales que impidan la repetición de la ignominia a la que la misma humanidad había llegado.

Entonces un poco más allá en el tiempo, nos situaremos entre 1946 y 1948, años de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las Naciones Unidas estaban formadas por entonces por 58 Estados-Nación, de los cuales 14 eran occidentales, 20 latinoamericanos, 6 de Europa central y oriental, 4 africanos y 14 asiáticos. Sin ir a las cuentas de quién estuvo con quién y cómo empezaron las disputas, diremos que a grandes rasgos la batalla se dio entre el bloque capitalista con su estructura de democracia liberal y libertades individuales, y el bloque socialista que sostenía que los derechos políticos y civiles así expresados eran propios de la ideología burguesa, pero que si defendían los derechos económicos, sociales y culturales, que los capitalistas decían, no debían ser exigibles.

Hecho esto, hay que resaltar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tiene tanto derechos civiles y políticos, como derechos económicos, sociales y culturales, los que así expresados vienen a mostrar la misma “natura” es decir alimentan la visión de la indivisibilidad de los derechos humanos, como aspectos retardatarios de su plena vigencia, podemos encontrar que la misma se encuentra enmarcada en formas de corte liberal capitalista con eje en la ideación que este sistema tiene sobre los derechos de raigambre individualista. Esta visión de los mismos es la que en la disputa y sobre todo hacia 1966 llevaron a que se realizaran dos Pactos, uno de derechos políticos y civiles y otro de derechos económicos sociales y culturales.

Haciendo un análisis de la forma escrita del articulado legal de los mismos, podemos ver como en el pacto de derechos civiles y políticos, se le exige al Estado su cumplimiento, más allá de sostener derechos, como el derecho a la propiedad privada (contrarios a los derechos universales de otros pueblos y de la humanidad en general que tiene otras formas de propiedad) y el pacto de derechos económicos, sociales y culturales no exige, sino que esta mediado por la forma escrita que sugiere en el marco de las posibilidades del Estado, si es que cuenta con los recursos para ello, de esta forma se engendra la fabula del derrame de la copa capitalista, en la doctrina de los derechos humanos.

A ello hay que sumarle aspectos de la filosofía existencial de occidente, es decir cómo percibe el occidental el mundo, sus concepciones con respecto a la formulación de derechos, con ejemplo claro en lo “inherente” al ser humano, formula superada para quien esto escribe por la Carta Africana sobre los derechos humanos y de los pueblos de que utiliza el término atributos del ser humano, cuestionando de hecho el concepto de algo “inherente” al ser humano.

Yendo más allá en el tiempo, derrumbado el bloque socialista, los derechos humanos adquieren su actual fisionomía, la gran batalla entonces fue por la indivisibilidad de los mismos, batalla ardua y gran conquista por parte de aquellos que defendemos los derechos humanos, pues los derechos humanos hoy queda claro que están interconectados, son interdependientes e indivisibles, claro ejemplo de ello es que con la violación al derecho al trabajo, se ven vulnerados otros derechos como a la seguridad social y la salud, a la vivienda, a la cultura y la educación, mostrando de hecho la indivisibilidad de los mismos.

Para concluir resta comentar que para quien esto escribe, la plena vigencia de los derechos humanos plantean una radicalidad democrática, por fuera del binomio capitalismo- liberalismo, es decir los derechos humanos, su plena vigencia sólo se pueden proyectar en una sociedad poscapitalista.

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