La separación de la Iglesia del Estado, una perspectiva desde los derechos humanos.

APCS por Damian Ravenna. La separación de la Iglesia del Estado, una perspectiva desde los derechos humanos.

Fruto de la gran lucha feminista ha resurgido con gran ímpetu, la campaña para la separación de la Iglesia del Estado. Muchos toman esta iniciativa como un ataque a la iglesia católica, por sus sabidas influencias para la no aprobación de la ley por el derecho al aborto, seguro legal y gratuito, y sus congéneres de pañuelo celeste, que rezaron y cantaron el himno nacional, cuando no se dedicaron a golpear a jóvenes que portaban el pañuelo verde la campaña por el derecho al aborto.

Pero hay que resaltar que en realidad no se trata de un ataque a la Iglesia, sino de un derecho de la población presente ya en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948 artículo 18 que dice “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.” La misma redacción tiene el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de 1966. Ahora bien si el Estado financia, si hay imágenes religiosas en por ejemplo juzgados, si por la fe religiosa de una mandatario, no se puede aplicar una ley como la de educación sexual en la provincia de Salta, ¿hay libertad de pensamiento, conciencia y religión? Pues claro que no y ello muestra el atraso que hay en algunos debates en Argentina.

Hay libertad de pensamiento, conciencia y religión para… los católicos, evangelistas. La existencia de imágenes religiosas en espacios públicos incluso puede ser comprendida dentro de la discriminación si tomamos en cuenta la siguiente descripción sobre la misma “Trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza, sexo, ideas políticas, religión, etc.” Ingreso a un juzgado y me topo con una cruz, eso me indica que esa fe religiosa tiene algo que decir con respecto a la impartición de justicia, no así le fe judía o musulmana, o hinduista, más grave problema para aquellos que no profesamos ninguna religión.

Con dineros de quienes no somos religiosos, se financia al a Iglesia católica, sus escuelas y sus obispos, sacerdotes, monjas, y aún más grave el arzobispado castrense que es el obispo de los militares, que es una fuerza del Estado y debiera ser laica, para la libertad de culto de sus miembros. He ahí el meollo de la cuestión, no hay libertad de culto su el Estado financia y fomenta las imágenes religiosas en los espacios públicos.

En materia de derechos humanos, siendo el Estado el que viola los derechos humanos como así el que debe promoverlos, tomando en cuenta lo que dice tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, ambos del siglo pasado, es claro que para la libertad de culto, se requiere un Estado laico, que no financie ni promocione ninguna religión por encima de otra, y se dedique a preservar el derecho de la población al libre pensamiento.

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