¿La democracia existe? Lula un caso testigo.

Damian Ravenna(*) para APCS. ¿La democracia existe? Lula un caso testigo.

Desde las ciencias sociales se viene pensando hace décadas las características que han asumido las democracias liberales en el mundo, términos como democracia delegativa, democracia participativa, democracia social, democracia de baja intensidad, han buscado caracterizar las democracias existentes, sin embargo ingresados al nuevo siglo, el giro conservador propuesto por el neoliberalismo ha llevado a profundizar qué se entiende por democracia.

Es así que en la última década surge en sociología y en la teoría política el término “posdemocracia”, con él se busca comprender y explicar las patologías contemporáneas de las democracias liberales, el aspecto formal en estos regímenes permanece, se realizan elecciones periódicas pero estas están formateadas para el espectáculo, con el control de los medios de comunicación sobre las campañas electorales, como ejemplo el reciente acuerdo del Gobierno Nacional con una ONG para que propiciara y regulara el próximo posible debate presidencial.

Esto sumado a las características delegativas de las democracias liberales, generan no sólo una clase social que detenta el poder, sino que reduce al pueblo a un papel pasivo, las democracias realmente existentes de esta forma han perdido parte de su credibilidad, como muestra la apatía que generan las elecciones en algunos países.

La democracia liberal trabaja en simbiosis con el capital, es decir el liberalismo de Estado, el Estado de Derecho liberal, sustenta un sentido de clase que obra para regular el conflicto social, manteniendo aspectos formales institucionales, pero siempre fomentando que estos sean delegados. En este tipo de democracias, la división de poderes que plantea el republicanismo, se queda coja, al realizar el Ejecutivo mediante distintos mecanismos de consenso y coerción, la apropiación del poder judicial (como ejemplo en Jujuy acceden a la Corte Suprema Provincial dos correligionarios del gobernador radical Morales) quedando como único espacio de equilibrio entre poderes, el poder legislativo, si es que no fue ganado en su totalidad por el oficialismo gobernante.

La anarquía plantea la democracia directa, basado en un cuerpo teórico sobre la libertad y las formas de autoridad, los anarquistas han sabido plantear la funcionalidad autoritaria de la existencia del Estado y la democracia liberal. Los marxistas asimismo han desarrollado a través de la teorización del poder popular, formas de democracia directa dentro de su programa hacia el socialismo. Sin embargo ambos cuerpos teóricos no han sabido desarrollar una crítica constructiva a la democracia liberal.

El neoliberalismo como capitalismo contemporáneo busca generar un sentido común con respecto a los gobiernos populares, desde la perspectiva de la derecha neoliberal, los populismos son estadios premodernos, ahora han avanzado hasta la búsqueda de encarcelar mediante un poder judicial cooptado, a los líderes como claramente ha ocurrido con Lula, la proscripción de quien en todas las encuestas ganaría las elecciones en Brasil, se puede hacer dentro de una democracia que en realidad no es tal.

Esto nos lleva a pensar que existe una génesis estructural entre el fascismo y el neoliberalismo como modelo social y político. El neoliberalismo centra su prédica en los aspectos económicos de sus propuestas, la retracción del Estado, el Estado mínimo y de libremercado, ello obró para que los aspectos sociales y culturales sean los menos comprendidos dentro del esquema que el neoliberalismo plantea.

Es verdad que el neoliberalismo rompe con la sociedad tradicional asalariada, y significa un nuevo estadio dentro del capitalismo global, asimismo contiene una fuerte estructuración en lo social, creando meta conceptos que ingresan muy bien dentro de la sociedad que está derrumbando, la meritocracia por ejemplo es un concepto que debe su preeminencia a la sociedad asalariada, que ha producido a lo largo de su historia el trabajo como alienación y forma del progreso personal, como así como una forma de identificación de lo que soy, doctorx, licenciadx, obrerx, todas formas de identidad generadas por el capital, de las cuales el neoliberalismo se sujeta para ir un poco más allá con la meritocracia.

Lo que la centralidad de la economía en el planteo neoliberal busca ocultar, decíamos es la clase de sociedad que plantean, la meritocracia y la retracción del Estado requieren un ataque a la clase trabajadora, a su conciencia de clase y dentro de los sectores subalternos la pobreza estructural que no permita más que sobrevivir día a día, es por ello que el neoliberalismo requirió para su implementación un genocidio, ocurrido en la argentina de los 70 y cuya cumbre fue alcanzada por una nueva faceta del genocidio en los 90 con menem y después De la Rua, faceta que significo un genocidio por goteo (zafaronni) donde la economía cumplía el rol disgregador y de exterminio que antes habían cumplido los militares con el terrorismo de Estado.

Ahora bien el neoliberalismo por ello requirió de una actualización del fascismo y su rol en el Estado, ya no pudo mediante los golpes de Estado generar la maquinaria de aniquilación, es por ello que debió transitar hacia una mirada tecnificada que le permitiera llevar su programa a cabo con el consenso social, y ganar elecciones como en otros momentos históricos también hizo.

Esto llevo a un programa donde el autoritarismo, la violencia institucional y la política económica ejercen la fuerza que antes ejercían mediante las armas de los militares, lleva a una democracia inexistente en el sentido republicano, porque ya no hay división de poderes e inexistente en el sentido social, ya que se transita a una mirada donde la pobreza y el hambre son aceptadas por la falta de merito de los pobres, cuya existencia es necesaria para la ficción democrática pero es necesario también matarlos, encerrarlos y golpearlos cuando se manifiestan en reclamo de sus derechos, para regular la conflictividad social.

Entonces el neoliberalismo actualiza el programa del fascismo, encubre su forma dentro del esquema liberal democrático, muestra su cara más onerosa en el ataque a los inmigrantes, en la prédica sobre la seguridad de la mano de la doctrina chocobar, el gatillo fácil, la represión a la grandes manifestaciones, el ataque a los pueblos originarios, la ocupación territorial mediante la gendarmería y las policías locales, se llaman democráticos, republicanos y hasta hablan de responsabilidad social, maquillaje que no puede encubrir su verdadero rostro.

El neoliberalismo es el programa del fascismo en el siglo XXI, desde América Latina al mundo esto es lo que debemos clarificar. Ya no se trata de un nuevo plan cóndor como algunos dicen, se trata de la conquista de las conciencias ganadas hacia el fascismo como forma social de pensamiento “normal”, generador de estructura comunicacional, el fascismo como sentido común.

Mataron a un pibe porque robo un celular, un montón de gente lo golpeo y lo asesino por un celular, la propiedad privada por encima del derecho a la vida, expresión de capitalismo en su forma social, consecuencia del individualismo y la meritocracia pregonada por el modelo neoliberal mundial, fascismo con nuevo rostro, pero fascismo al fin.

(*) Damián Ravenna es Presidente del APDH Zona Norte

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