Festejos mundialistas en la rotonda de Grand Bourg

festejos en grand bourgGBAN. Nuevamente la rotonda de Grand Bourg fue centro de los festejos, tras vencer a Holanda en penales.

Pasada la enorme paliza deportiva recibida por Brasil (1) ante Alemania (7) solo quedaba saber quien acompañaría a este último en la final del campeonato del mundo en Brasil. El partido Argentina-Holanda fue eterno, nuestro seleccionado cerro el fondo de la cancha marcando fuertemente a Argen Robben, el protagonista en ese lugar durante los 120 minutos fue el «espartano» Javier Mascherano. La delantera argenta, a pesar de que intentó de varias formas, no logró perforar el fondo de la «naranja mecánica».

Mientras transcurría el partido, en la calle no había un alma, los comercios locales no abrieron y los pocos que quedaron estaban pendientes de los televisores. Los hogares estaban pendientes de la TV Puública durante los 120 minutos y cuando termino el partido, algunos no fueron tan valientes para estar delante de la matrix futbolista.

Penal a penal la ciudad latía, los gritos eran uno solo y la tensión se extendía ante cada atajada de Sergio Germán Romero, el héroe de los penales. Maximiliano Rodriguez metió el gol que puso en la gloria a todo el pueblo argentino y los habitantes del pueblo de Grand Bourg salieron a la calle. Trompetas, bocinazos, fuegos artificiales y gritos a todo pulmón fueron parte del paisaje sonoro de la ciudad. En auto,camionetas y de a pié llegaron al lugar de los eternos festejos: La rotonda de Grand Bourg.

La alegría estaba en todos, algunos ojos llorosos todavía mostraban la tensión de los últimos minutos. Las camisetas, gorros, pelucas y las caras pintadas mostraban que el centro de atención de los vecinos estaba puestos en el fútbol, mezclado con el día de la independencia de la república Argentina.

«Brasil decime que se siente» con el ritmo futbolero puesto en el legendario tema de Creedence, «el que no salta es un inglés» y los viejos cantitos de 1978 y 1986 se unieron como las generaciones de hombres, mujeres y niños que poblaron la plaza y sus calles

Los festejos llegaron casi hasta la medianoche, a la distancia se escuchaban los bocinazos y gritos de una noche interminable. La selección nacional fue, una vez más, una prenda de unidad de los argentinos, que no se corte.

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