La modernidad ¿Qué es ser moderno?

APCS por Jorge Rachid. La modernidad ¿Qué es ser moderno?

Según afirman los constructores de verdades relativas, como los pensadores que dividieron las etapas del mundo según sus propias percepciones, somos Modernos desde que “descubrieron América” o sea desde que ellos pudieron acceder a la visión atlántica de la vida, que hasta entonces desconocían, ellos, porque otros millones de personas ya lo habitaban. Pero como no eran “ellos”, los que estaban no eran personas, sino seres “salvajes” a los cuales había que “civilizar”. Esa es la Modernidad impuesta a sangre y fuego hasta hoy, por lo tanto lo que no forma parte de “su mundo” debe ser disciplinado a cualquier costa.

Pero no siempre los períodos que atravesó esta supuesta Modernidad fueron similares, sino que se adaptaron a las diferentes formas de explotación, necesarias en cada etapa, desde el sometimiento a la esclavitud, desde las colonizaciones a las guerras, pasando por las persecuciones, sanciones, bloqueos consecuentes a amenazas y extorsiones, desde financieras a políticas, en donde usaron los países dominantes la presión mediática internacional para imponer un relato, acorde a sus intereses necesarios en cada tiempo.

Este análisis podría seguir transitando elaboraciones sobre el pensamiento que apuntaló cada período histórico, tanto de los países llamados centrales como los denominados peyorativamente emergentes, periféricos y subdesarrollados, como si el mundo globalizado no fuese sistémico, como el cuerpo humano y a una alteración de un lado corresponde una fortaleza del otro. Entonces los desarrollados lo son porque los demás fueron sometidos.

Aún en los términos económicos tan presentes en estos tiempos, lo Moderno son los Fondos de Inversión, un capitalismo financiero que sustituyó al capitalismo productivo y modificó los perfiles sociopolíticos de los pueblos, aun arrasando soberanías y sometiendo sus modelos de desarrollo como naciones estado, a una lógica macro que comenzó a ignorar las personas como sujetos de derecho, siendo sometidas a los vaivenes del llamado Mercado, una construcción política ejercida a fuerza de presiones del lucro y la ganancia desmedida a costa de las necesidades postergadas de los pueblos. Es una herramienta de colonización y sometimiento de los países poderosos por sobre los débiles, con las complicidades necesarias de los lacayos locales.

Ya en 1987 y en el tiempo que Perón desde exilio marcase con su libro “La hora de los Pueblos”, el profesor Maurice Allais, sin ser un marxista precisamente, más aún muy lejos de eso y liberal, publicaba denunciando “una especulación ilimitada que disocia la economía monetaria de la economía real”, insistiendo que se trata de un artificio especulativo y fragiliza la economía productiva, previendo la crisis inminente del poder financiero “totalitario” según su expresión. En 1988 le fue otorgado el premio Nobel aunque esgrimiendo otros estudios, cuestiones de poder aplazaron el conocimiento del anuncio de la catástrofe, que aún hoy vivimos, la financiarización de la economía, llamada también Timba Financiera.

El mayo francés, los pensadores pos modernos, los procesos revolucionarios en América latina y el mundo, la derrota de EEUU en Vietnam, la inviabilidad colonizadora francesa en Argelia antes, la permanente lucha Palestina, el ejemplo de Cuba, la Filosofía de la Liberación, todo desde los años 60/70, fueron testimonios de una época que intentaba impedir una colonización globalizada, que imaginó el poder imperial desde 1989 con la Caída del Muro. Esa hegemonía conquistada sería el inicio de su declinación en el tiempo, como sucede hoy en día, con un proceso de deterioro significativo del mundo Unipolar que se derrumba, hacia una lógica Multipolar, girando hacia el Oriente y abandonando esa visión Atlántica que marcó el inicio de la llamada Modernidad.

Pero nada acaba de nacer y menos aún, nada se deja morir, siendo las operaciones de presión sobre terceros países un signo de la debilidad, como la que hoy ofrecen EEUU y la OTAN que huyen hacia adelante en su fracaso dominador, provocando una catástrofe mundial todavía de imprevisibles consecuencias. China, Rusia, Turquía, Irán, India, América latina, los países árabes soberanos, los del Asia Pacífico, Eurasia en general emergen que como una cordillera cada millones de años, con la potencia de la naturaleza en esos casos y de los pueblos ahora, en lo que estamos relatando. No habrá armas posibles para detener un avance de la democratización del poder mundial y de la humanización de la política, aunque la prepotencia financiera y militar en decadencia se resista a dejar de ser, a menos que se auto inmole en un holocausto trágico y terminal.

Esta situación que estamos viviendo ya la planteaba como hipótesis expansiva Brzezinski, asesor de Clinton primero y sucesivamente junto a Kissinger después, de la necesaria extensión de la OTAN hacia el Oriente bajo el slogan “Del Atlántico a Ural” presionando a Rusia y rodeando su capacidad de influencia en los países que formaron parte del Pacto de Varsovia. Esa estrategia marcada en esos años, es la que se está desarrollando en estos momentos con una OTAN que pasó de tener 21 países a 31 en la actualidad, intentando sumar a Finlandia y Suecia, tradicionalmente neutrales en la Guerra Fría, pero empujados en la actualidad.

Asimismo el despliegue de Australia en el Pacífico profundo, en la estrategia desplegada por la Alianza AUCLUS con EEUU y el Reino Unido, en un intento de cercar el Mar de la China, hace que el conflicto actual con las Islas Salomón estén en un punto de invasión y guerra, que puede involucrar al gigante asiático y desatar el conflicto con el reclamo legítimo Chino por Taiwan.

Esta Modernidad tal cual la conocemos está en fase terminal, como la democracia que vivimos que ha sido deteriorada por esos fondos buitres, con la asistencia de los organismos de crédito multilaterales en los papeles, imperiales y colonizadores en su práctica, más la asistencia de operaciones judiciales, de servicios secretos, golpes de Mercado y mediáticos, ataque a las monedas, destituciones Parlamentarias que han disminuido la capacidad soberana de los estados y anulado la voluntad popular de los pueblos, expresados en urnas cada vez más vacías de contenidos políticos.

La Argentina en su contexto latinoamericano se debe como Pueblo y Patria, un proceso de construcción de Soberanía en el marco de la Patrias Grande, recuperando sus sueños de Liberación Nacional, que pretenden ser enterrados por la lógica posibilista y pragmática impuesta por un neoliberalismo dominante y colonizador en los planos culturales, económicos e institucionales. Romper ese esquema de dominación es parte esencial de la lucha política y desde donde nace la necesidad imperiosa de identificar claramente al enemigo que intenta impedirlo. “Los países pobres lo son porque son ricos” Eduardo Galeano.

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