El correo, las estafetas postales de Grand Bourg y la simpática historia de un buzón

APCS por Jorge Colmán. El correo, las estafetas postales de Grand Bourg y la simpática historia de un buzón

Cuando llego a mis manos la agenda de ENCoTel (Empresa Nacional de Correos y Telégrafos) vi con sorpresa que Grand Bourg era la localidad que más Estafetas Postales tenía (si no me falla la memoria tenia alrededor de 4). En eso estaba cuando fui a sacar fotos del buzón de correo, que todavía esta en Callao y Burmeister, cuando luego de sacar fotos a la vieja Estafeta N° 1 y me encuentro con Arnúlfa Julia Martinez de 89 años, la primer y única encargada de dicha repartición del correo. Pero vamos por partes en esta historia.


El correo es una de las instituciones más antiguas de américa y los mensajeros fueron vitales en un territorio inmenso. “Chaski” es una voz quechua que significa “correo” o “persona de relevo”,​ era un corredor joven que llevaba un mensaje o recado en el sistema de correos del Tahuantinsuyo (Imperio del Inca), desplazándose a la carrera de una posta a la inmediata siguiente. Este es uno de los antecedentes del correo antes de la invasión y conquista de los españoles. Luego vendrán estos últimos y establecerán el sistema de correos real.

Ya en la etapa post-revolucionaria, en el año 1826 y durante la presidencia de Bernardino Rivadavia el servicio de correos fue nacionalizado mediante una ley aprobada por el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, denominándose a partir de esa fecha Dirección General de Correos, Postas y Caminos, organismo que quedó a cargo del señor Juan Manuel de Luca, quien estuvo en ese cargo durante 32 años, sucediéndolo Gervasio Antonio de Posadas, quién instaló los primeros buzones de la Ciudad de Buenos Aires, redactó el Reglamento del Servicio de carteros y fijo un nuevo valor, más económico, de las tasas postales.

Entre 1853 y 1856 el Servicio de Correos dependió del Ministerio de Hacienda, luego del Ministerio del Interior y el 13 de junio de 1944 (Luego de la Revolución de los Coroneles) el Poder Ejecutivo dispuso la autonomía del Correo pasándose a denominar Dirección General de Correos y Telecomunicaciones. Durante el Gobierno de Juan Domingo Perón, el 26 de enero de 1949 el Gobierno pasa el mando del Correo a la recién creada Secretaria de Correos y Telecomunicaciones de la Nación, pasando a ser Ministerio y finalmente una Secretaria de Estado -Secretaria de Estado de Comunicaciones-.

Años después, en el años 1958, la señora Arnulfa Julia Martinez, compra a la inmobiliaria “Vea Murguia” un terreno en la calle General Lavalle 1555 (hoy es Luis Vernet 755) un lote en “medio de un descampado”. Ella estaba casada con Don Vega, un hombre que fue dueño de uno de los primeros hornos de ladrillo en los campos de Castellano en Tortuguitas, fue en un viaje de compras en sulqui hacia José C. Paz cuando vio la oferta del lote y lo compro por pedido de Doña Julia.
La Empresa Nacional de Correos y Telégrafos (ENCOTEL) fue creada como una empresa pública argentina en 1972 que prestaba servicio postal, telegráfico y monetario que sucede en su rol por la Secretaría de Estado de Comunicaciones.

Los correos estaban organizado por ese entonces en Sucursales, existiendo para la época dos en lo que es hoy Malvinas Argentinas, uno en Grand Bourg y otro en Los Polvorines. A su vez desde las sucursales se organizaban las Estafetas Postales y los servicios de carta “a pedido” (un servicio que se pagaba en forma mensual y voluntaria para los barrios “nuevos”).

La sucursal de Grand Bourg cambió varias veces de lugar. Primero estuvo en la Avenida Grand Bourg (hoy Eva Duarte de Perón) y Burmeister (hoy Padre Stoppler), luego pasó a Callao y San Martín, luego a Francisco Seguí y Francisco Beiró, para terminar en el lugar actual de Francisco Seguí y Luis Vernét.


Fue hacia 1970 que el Barrio Iparraguirre cobró impulso su poblamiento y la Sociedad de Fomento Iparraguirre solicitó la instalación de una Estafeta postal para los vecinos. Su presidente era el vecino lindero a la entidad, Don Soto y la entidad está en las calles Iparraguirre (hoy Cura Brochero) y Ricardo Rojas. Este le pidió a Arnulfa Julia Martinez que se hiciera cargo de la nueva estafeta (que sería la número 1), aceptando esta la responsabilidad de recepcionar, distribuir el correo y las encomiendas.

El cargo de responsable de la estafeta no era “a sueldo”, era pagado con una “Comisión” que recibía por la venta de estampillas y encomiendas, además de armar el paquete de la encomienda que era cobrado integralmente por quien la armaba (era en un papel duro, con hilo sisal abrochado con unos broches metálicos y lacrado para no ser violado). La estafeta funcionaba desde las 7:30 en que recibía de la delegación el correo hasta las 13 hs, para luego abrir a las 15 hasta las 18 hs, de lunes a sábados.

Para ese entonces había cuatro estafetas: La número 1 de Luis Vernet y Paso de los Patos, Callao y Burmeister, la estafeta del Barrio Tierras Altas (Ver nota anterior) y la de la Estación de Ingeniero Pablo Nogues (no había sucursal en ese entonces). Aquí viene la anécdota del buzón, donde estaba la estafeta de Callao y Burmeister hoy se sostiene un buzón, este no pertenece al lugar, este es el que estaba en la entrada de la estafeta número uno, que al ser desmantelado por el estado en su privatización, fue trasladado a dicho lugar y hoy sobrevive al paso del tiempo.


La estructura del correo en su sucursal era la siguiente: Un jefe de sucursal, tres encargados, los carteros, los mensajeros y los auxiliares de correo. El primer jefe fue Jorge Bernardo Nabas (que luego de su retiro se fue a vivir a Lima, pcia. de Buenos Aires), a este le sucede Leguizamón. El reparto se hacía por zonas, que se repartían entre los carteros y mensajeros, las zonas vacantes eran cubiertas por “los mensajeros privados” antes mencionados. El otro problema en Grand Bourg fueron las alturas, la actual nace en la calle José Hernández (punto cero) pero antes tenía otra numeración, por ejemplo, la altura 1300 en la calle José de San Martín coincide, no así el resto.

Para quedar bien con el jefe de la sucursal, doña Julia (tal como se la conoce en el barrio) le tejía un pulover por mes al jefe de la sucursal “ya no le quedaban colores para regalar a Jorge Bernardo Nabas” recuerda entre risas. Luego el cargo de Julia fue “mensualizado” y comenzó a cobrar un sueldo como empleada del Estado. Ella trabajo 25 años al servicio del correo hasta su privatización en los 90.


Esto fue así en 1992, durante el gobierno neoliberal de Carlos Saul Menem, que fue convertida en la Empresa Nacional de Correos y Telégrafos S.A. (ENCoTeSA), constituyéndose en Sociedad Anónima, como paso previo a la privatización y achicamiento de la empresa. El 24 de marzo de 1997, mediante el Decreto N°. 265/1997, la empresa ENCOTESA fue liquidada y la prestación de servicios postales le fue otorgada en concesión a la Sociedad Macri (SOCMA) de Franco y Mauricio Macri. El canon por la concesión no fue pagado y hoy es uno de los juicios millonarios que la familia Macri tiene con el estado nacional.

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