Nota de opinión: Autogestión vs Asistencialismo

APCS por Alfredo Bracaccini. Nota de opinión: Autogestión vs Asistencialismo

“A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”
Eduardo Galeano

La pandemia profundizó la crisis, pero en definitiva, no ha hecho otra cosa que poner sobre el tapete, la situación por la que viene transitando nuestro universo cultural, desde hace años.

Muchos lo sabían desde hace tiempo, otros empiezan a tomar conciencia ahora.

Y en el mismo momento que esta nefasta peste nos ataca, vemos como se plantean posibles soluciones, no sólo para el apremiante ahora, sino proponiendo rescatar a la cultura y su mundo independiente de aquí en más.

Obvio que ahora, lo urgente es asistir a los más necesitados.

Esos artistas que más mal que bien, se las rebuscaban con el oficio y que ahora, aislamiento de por medio, les resulta imposible recaudar mínimamente.

En esta crisis, muchos compañeros han propuesto paliativos para superarla.

Algunos con sugerencias interesantes, otros con acciones concretas y eficaces y algunos que idearon opciones complejas o impracticables. Todas bien intencionadas.

Esta situación, permite visualizar, como si fuera un muestreo o, en sintonía con nuestro mundo teatral, un casting de propuestas, para poner en marcha un proyecto para el mundo independiente de la Cultura, que permita, no sólo salir del atolladero que nos dejará la pandemia, sino también, tratar de encontrar una solución que perdure en el tiempo.

Ideologías

Detrás de todo proyecto o propuesta, existen ideas que las sustentan.

Y es justamente ese el tema que me interesa plantear.

Podríamos afirmar que estructuralmente, existen dos conceptos claros:

a) El asistencialismo

Actitud política orientada a resolver problemas sociales a partir de la asistencia externa en lugar de generar soluciones estructurales.

Disfrazado de recurso promotor de la cultura, muchas veces estos
“ subsidios” no son más que la práctica de un asistencialismo que condiciona la estética y los contenidos de la obra subsidiada.

Una buena forma de tener en caja las expresiones de la cultura popular, premiando con contrataciones onerosas y otras prebendas a los artistas convenientemente afines.

La antinomia entre la Cultura Popular y la política reside principalmente, a que cada una tiene objetivos muy diferentes, ya que mientras a la política sólo le interesa llenar plazas, la verdadera Cultura Popular apunta a desarrollar una actividad integradora y participativa, que enriquezca la capacidad creativa y productiva de una Comunidad.

Aún en muchos casos en que la intención de los subsidios sea bien intencionada, los trámites a realizar y la idoneidad de los responsables en otorgarlos, condiciona sensiblemente sus reales beneficios.

b) La autogestión

Sistema de organización donde sus miembros participan activamente en las decisiones sobre su desarrollo o funcionamiento.

Aprender a autogestionar proyectos debe ser la primera consigna que el artista debe tener presente, ya que los vaivenes políticos y económicos que afectan a la Cultura popular, terminan haciéndola dependiente, condicionando fuertemente, su libertad creativa.

Autogestionar no es sólo voluntarismo, implica una cantidad de conceptos
con los que se debe contar, que hace imprescindible recurrir a quienes están capacitados y capacitar a los que verdaderamente quieren encontrar soluciones duraderas para una actividad que año a año, se ve condicionada.

No es sólo la solución para un momento crítico y es posible, que tampoco sea para que todo el mundo la aplique.
Es que la autogestión implica, tener ciertas convicciones que deben prevalecer, antes que las ambiciones personales.

La solidaridad y el compromiso, como banderas y voluntad de aprender y ser parte de un Proyecto que priorice el bien común, son elementos esenciales en todo proyecto autogestivo.

Muchos de estos conceptos figuran en incontables discursos políticos a la hora de la seducción electoralista, transformándose muchas veces en compromisos de campaña que nunca llegan a concretarse.

Conclusiones

Es obligación del estado promover la Cultura y resguardar su correcto funcionamiento.

Partiendo de este derecho, también es imprescindible proponer nuevas formas de llevar a cabo dichos subsidios.

Lo lamentable es que en nuestro país, los partidos políticos que acceden al gobierno, cambian las reglas de juego según les toque ser gobierno, lo que hace que la cultura popular, que es de todos, pase a ser de unos pocos.
Generalmente, adherentes a las ideas predominantes.

Esto hace que las propuestas para mantener saludablemente a nuestra comunidad artística independiente, se parezca más al juego de la Oca, donde se avanzan tres casilleros, para perder cuatro a la siguiente jugada, que a un proyecto serio, que perdure en el tiempo.

Todos somos responsables

Nos quejamos del frío, cuando estamos afuera, pero ni bien entramos y accedemos al tibio ambiente, nos olvidamos del reclamo.

Lamentablemente, muchos caen o hemos caído en ese error.

Es que el canto de sirenas del bienestar, ha sido lo suficientemente ensayado como para tentar al más estoico.

Por eso creo que, si algo positivo se puede extraer de esta penosa experiencia pandémica, es que se hace impostergable tomar conciencia de la necesidad de plantearnos, de una buena vez, si verdaderamente somos una comunidad artística, con lo que implica ser parte de un colectivo cultural.

Y a partir de ello, buscar elaborar verdaderos proyectos culturales que nos representen como comunidad y que esté diseñado para durar en el tiempo.

A partir de ello, reclamar un espacio para debatir, en conjunto, el diseño de proyectos estructurales que permitan darle oxígeno en la coyuntura, pero salud permanente en los tiempos que vienen, a nuestra cultura independiente.
Con una salvedad, diseñar proyectos no es sólo tener buenas intenciones.

Tampoco tener mucha experiencia en la disciplina artística que desarrollamos, nos habilita al desafío.

Un proyecto serio, abarca el manejo de costos, de producción, de artística, de marketing, de publicidad.

Conocer el olor de los camarines de salitas de la periferia y también haber pisado, alguna vez, las mullidas alfombras de algún magnífico teatro comercial.

Por eso es necesario sumar, en un elenco virtuoso,a los diferentes actores Idóneos.

Que conozcan su rol y aporten sus conocimientos, para salir a remar, todos juntos, este trascendental Proyecto.

O bien, seguiremos siendo ávidos buscadores de contactos, para que algún subsidio nos alcance, sentados en la tibia oficina del especulador asistencialismo, mientras otros compañeros, hacen malabares en el semáforo, pasando la gorra para llevar un mango a casa.

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