Adolfo Sourdeaux cumple 33 años

aniversario adolfoHoy Adolfo  Sourdeaux cumple 33 años de vida y recordar el nombre de la localidad nos transporta a la historia del Partido de General Sarmiento y antes aún, a la historia de la Provincia de Buenos Aires. Es por ello que haciendo historia publicamos una reseña que permite a los vecinos de Malvinas Argentinas recordar y reconocerse en nuestro pasado:

EL ORIGEN COMUNAL

En uno de esos pequeños territorios de Argentina, un día se dispersó el ganado, se cultivó la tierra y se la hizo producir, se radicaron familias pastoras, se agruparon en núcleos comunitarios, los que determinaron la fundación de pueblos y dieron origen a un gran municipio.

Así nació el partido bonaerense de General Sarmiento, a la vera de un riacho que se designó en la época colonial con el nombre de “Conxa”, luego “De las Conchas” y hoy “De la Reconquista”. En un tiempo ese río estuvo vinculado a muchos aconteceres trascendentes de la patria.

adolfo SourdeauxComencemos por delimitar el área del partido de General Sarmiento y ubiquémoslo entre el grupo de comunas del conurbano bonaerense. Hacia el noroeste de la ciudad de Buenos Aires, a 32 kilómetros de distancia, se extiende este municipio que surgió corno existencia jurídica, el 18 de octubre de 1889.

Tiene una superficie total de 0.631 hectáreas y se halla limitado por el noroeste, con los partidos de Pilar y Escobar separados por el arroyo y cañada de Pinazo. Al suroeste con el municipio de Moreno; al noreste con el de Tigre y al sureste con los partidos de Tres de Febrero, General San Martín y Morón, del que los separa el río de La Reconquista.

Ubicados dentro del medio geográfico conformado su suelo de hermosas y atrayentes lomadas y una vegetación arbórea exuberante, empecemos a vivir las horas preliminares de su existencia para ver, paso a paso, cómo se fue poblando, hasta llegar a nuestros días en su desarrollo total.

Para hablar de este distrito que se distingue por el proceso edilicio, por la belleza de sus panoramas naturales y el ritmo acelerado de una vida moderna, debemos principiar por ubicarlo dentro del tiempo, en cuando al origen.

Los documentos de los primeros cronistas de viajes de nuestra historia colonial, se refieren, desde las épocas contemporáneas al fundador Juan de Garay, a un riacho que tiene su desembocadura junto con el Luján, en cl caudaloso Río de la Plata y se extiendo hacia el suroeste por una vasta zona baja y pantanosa.

Dijimos que la existencia de este río se halló vinculadas a relevantes episodios de nuestra historia patria. Figura en planos trazados en el siglo XVII por el Padre Antonio Machoni y en otro de Domingo Petrarca de 1719. En 1749 se le menciona como río “‘Conxa” y con el nombre de “Conja” en otro copiado y reducido por el Teniente Coronel José Custodio de Sá y Faria, de 1753.

El río caracterizó a la zona que fue reconocida como ‘Pago de las Conchas” y uno de nuestros primeros cronistas coloniales, se refirió al origen de su nombre. En efecto, el libro IV del “Diario de Aguirre” expresa que “El río De las Conchas toma su nombre de una gran multitud de conchas que realmente se crían a sus orillas” y más adelante agrega “que el terreno de sus orillas es bajo y expuesto a las inundaciones del río y sólo en buenos días se puede andar”.

LA HISTORIA DE LA PROPIEDAD TERRRRITORIAL

Recordemos que Juan de Garay tras fundar a Buenos Aires, repartió entre los expedicionarios, solares en la ciudad, chacras en sus alrededores y suertes de estancias con cabeceras en las márgenes de los ríos. Igual procedimiento adoptaron las autoridades que lo sucedieron en el gobierno inmediato. Generalmente eran dones que se brindaban en reconocimiento por la colaboración prestada en la conquista de América o servicios prestados a la corona.
En 1832 se concedieron a otros tantos súbditos españoles, cinco suertes de estancia sobre el río De las Conchas, seguidas hacia el suroeste de las que se otorgaron en dicho lugar al General don Angel Pacheco. Cada una de ellas conservaba, aproximadamente, las medidas clásicas de tres mil varas de frente con cabecera sobre la margen noroeste del río, por legua y media de fondo, en dirección al noroeste (actual partido de Pilar).

Las dos suertes que siguieron a la estancia de los Pacheco, abarcaron el territorio ocupado actualmente por el Campo de Mayo. La que le sigue en orden, hacia el suroeste, es el área dentro de la cual se van a fundar los pueblos de “San Miguel” y “Bella Vista”. Las otras dos estancias ocuparon el territorio que prosigue hasta llegar al actual partido de Moreno.

De estas cinco estancias originarias, la que nos interesa es la del medio. En ella se producirá la subdivisión y población del área, que culminará en el año 1889, con la creación del partido de General Sarmiento.

LAS TIERRAS DE ESCOBAR Y DE PINAZO

Pero aún hay una zona territorial, fuera de las ya mencionadas, cuyo origen y evolución necesitamos conocer, porque parte de la misma va a integrar con los años, también el ámbito de nuestra comuna. Se trata de una enorme fracción de territorio que se extendía entre la cañada de Escobar y el fondo de las estancias del río De las Conchas que acabamos de mencionar.

Fue la suerte de estancia que el fundador Juan de Garay otorgó en gracia a su compañero de expedición, don Alonso de Escobar, el 7 de febrero de 1582, que llegaba hasta la isla de Escobar.

Esta estancia de Escobar en 1601 pasó a poder de Francisco Muñoz a raíz de un nuevo reparto. A su fallecimiento, fue heredada por Miguel de Riglos y en 1720 adquirida en remate por Fermín de Pesoa y por el coronel Nicolás de la Quintana, en fracciones separadas.

El 10 de noviembre de 1746, de la Quintana vendió parte de sus tierras a Antonio de la Cruz y el 5 de julio de 1756, adquirió el resto de la estancia de Pesoa, un célebre personaje que cobró enorme trascendencia en la campaña, durante la colonia, al punto que se reconoció por su nombre la zona donde se afincara. Se trataba del ilustre Mariscal de Campo Manuel de Pinazo y Funes, funcionario encumbrado de los cabildos, perito en el conocimiento de la campaña bonaerense y eficaz asesor de las más altas autoridades en la defensa del territorio contra los avances del infiel.

Estas tierras que durante muchos años fueron propiedad y centro de actividad de Manuel de Pinazo son, en gran parte, las que abarcan el área de la actual localidad de José C. Paz y los pueblos de Del Viso, Tortuguitas, Grand Bourg e Ingeniero Pablo Nogués.
LA ESTANCIA CENTAL DEL RIO DE LAS CONCHAS

Volvemos ahora a la estancia central de las cinco que tenían su cabecera sobre el río De las Conchas. Vamos a ver quiénes fueron sus propietarios en el correr de los años y cómo se fue subdividiendo. Eso nos proporcionará el origen de las localidades de “San Miguel” y “Bella Vista”, motivo de la creación del partido de General Sarmiento.

Pero antes de entrar en estos detalles, tratemos de formar en nuestra mente una visión del panorama que ofrecían estos campos, al iniciarse la colonización de los mismos. Eran tierras llanas con sitios de lomas y hondonadas, cubiertas de pastizales y numerosos bosquecillos pequeños y frondosos, que daban atracción al panorama.

Esta estancia perteneció en sus comienzos a don Pedro Moran, Integrante de la expedición de Garay. Luego fue heredada por Martín Sampayo. En 1722 Sampayo vendió 200 varas de frente con su correspondiente fondo, a Domingo Lescano. Un año más tarde, Lescano vendió estas tierras al alferes Domingo Morales.

Morales se radicó cerca del río De Las Conchas y su acción cobró tal renombre, que sirvió para designar el único paraje donde se podía vadear el río. Desde entonces se conoció el lugar como “Paso de Morales”. A su muerte, esta fracción de la estancia fue heredada por Bartola Morales. Tiempo después pasó a poder de Luis Maldonado, descendiente de los Morales y por fallecimiento de éste a su hijo Cayetano Maldonado, quien, en el año 1830, la vendió a Isidro Cufré.
La estancia primitiva de 3.000 varas de frente, sufrió también desmembramiento en otra zona. Al fallecimiento de Martín Sampayo, las 1.500 varas de frente con su correspondiente fondo que seguían a las 300 varas ya mencionadas, fueron heredadas por Ursula Pérez Moran. A la muerte de ésta, sus herederos, representados por León Antonio Lízola, vendieron en 1805 esta fracción de campo a Francisco Maderna, que era casado con Josefa de Escobar en primeras nupcias. Dos años más tarde falleció Maderna y tiempo después su esposa, heredera de las tierras, se casó con Juan Guillén.

El 27 de noviembre de 1807, Juan Guillén y su esposa Josefa de Escobar vendieron estas tierras a Isidro Cufré que las unió a las otras 300 varas que había adquirido con anterioridad.

Tres años mas tarde, en 1810, Cufré también obtuvo por compra el resto de la estancia primitiva, que desde entonces volvió a tomar las dimensiones clásicas de 3.000 varas de frente por legua y media de fondo. Es de advertir que esta última fracción de la estancia de 1.200 varas había sido objeto anteriormente de un largo litigio.

Entre 1832 y 1833, Luis Goya compró la totalidad de estos campos y los conservó hasta el 9 de marzo de 1837, fecha en que fueron adquiridos por Fortunato Poucel, un súbdito francés radicado en el país y su hijos, con residencia en París.

LAS PRIMERAS POBLACIONES

Es Interesante señalar que hasta esta fecha, la totalidad de estos campos estuvieron poblados por algunas familias que se dedicaban a la crianza y cuidado del ganado, el que abundaba por toda el área. Según un plan trazado por el agrimensor Manuel Eguía en 1834, existía como población principal, un gran caserón que servía de residencia a Luis Goya, en cuyo costado se levantaba un tupido bosque. Existía además otra casa que habitaba Vicente Pérez, algunas taperas y varias postas, ya que atravesaba la estancia en forma longitudinal, el camino de las postas al Pilar, que se prolongaba al norte del país.

Esta ruta sirvió de comunicación y recorrida permanente hacia numerosos pueblos situados al noroeste, tras vadear el río De las Conchas por el paso de Morales, desde 1819.

El ganado mostrenco que pululaba en el lugar desde la primera fundación de Buenos Aires por don Pedro de Mendoza, se vio considerablemente aumentado, cuando por un Acuerdo del Cabildo de Buenos Aires celebrado el 3 de septiembre de 1756, se mandaron echar a este lado del río De las Conchas, todos los animales que se hallaban dispersos en los alrededores de la ciudad, a fin de dedicar esas tierras a la siembra de cereales y verduras.

LA COLONIZACION DE LAS TIERRAS – EL FUNDADOR ADOLFO SOURDEAUX

Con la adquisición de la estancia por Fortunato Poucel, se Inicia su colonización, merced a la iniciativa e Influencia de un extranjero excepcional. El ingeniero agrimensor (también geólogo) Adolfo Sourdeaux, que ofrendó su acción y su vida en aras del progreso y civilización de grandes zonas del territorio patrio, con un ahínco y desinterés admirable.

La figura descollante de Sourdeaux cobra relieve en el año 1845 cuando arriba a las playas del Río de la Plata en cumplimiento de una misión oficial encomendada por el gobierno francés. De profesión marino, ostentaba el grado de Capitán de Infantería y era ayudante de campo del Inspector de Infantería de la Marina Francesa. Era entonces un joven de 26 años. Además se había graduado en la Universidad de Paris, de ingeniero agrimensor y geólogo.

Por razones políticas Sourdeaux resolvió hacer renuncia de su grado militar y no regresar a su patria, estableciendo su residencia definitiva en la Argentina. Entonces ofreció sus servicios de agrimensor y geólogo al Gobierno. De esta manera realizó el trazado de las que son hoy importantes ciudades: San Isidro, Las Flores, Luján, Morón, Azul, Moreno y varias otras. Confeccionó un Importante plano de la ciudad de Buenos Aires, que causó la admiración por la perfección y minuciosidad de sus detalles.

También proyectó e hizo construir bajo su dirección y costeó de su peculio particular, en la plaza de Lorea, en Buenos Aires y en Barracas al Sur (hoy Avellaneda), los primeros pozos artesianos, para dotar de agua potable a la ciudad, y trazó y construyó un enorme parque en el establecimiento “San Juan” de su amigo Leonardo Pereyra, que aun hoy es admirado por su belleza. Se encuentra en las cercanías de la ciudad de La Plata, al cuidado del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Sourdeaux sostenía que había que rodear a Buenos Aires de grandes bosques y parques, por razones ambientales.

Pero la obra de mayor relevancia, como agrimensor y notable esteta, la desarrolló en esta zona, fundando y dando impulso a los dos pueblos que dieron origen al partido de General Sarmiento: San Miguel y Bella Vista.

En 1850, invitado por su amigo y connacional Fortunato Poucel, establece la residencia definitiva en la estancia que éste posee junto al río De las Conchas. Entonces germina en Sourdeaux un plan para colonizar esas tierras, que el propietario recibe con entusiasmo.

El agrimensor se enamora de las bellezas que ofrecen los panoramas delcampo de su amigo Poucel y le propone la genial idea de subdividir todo el área, transformándola en zona agrícola y conformando dentro de ella dos centros urbanos: uno serviría de pueblo y cabecera y el otro sería lugar de residencia veraniega de las familias de la colectividad francesa que habitaban en la ciudad de Buenos Aires.
LAS TIERAS “DE PAN LLEVAR”

Poucel apoya calurosamente el proyecto de Sourdeaux y tras interesar a los propietarios de las estancias linderas, el 31 de mayo de 1855 presentan al Gobierno de la provincia de Buenos Aires, un petitorio redactado de puño y letra de Sourdeaux, solicitando se declaren estas tierra “de pan llevar”, es decir, se reglamente la tenencia y recogida del ganado que en gran número se halla disperso en todo el territorio, a fin de dedicar esas tierras a la labranza. Si se accede a lo peticionado, promete que cien colonos extranjeros se radicarán en el lugar para sembrar en los campos cereales y verduras.

El 2 de Julio de 1855, el Gobierno provincial resolvió favorablemente el pedido y emitió un decreto ordenando que estas tierras en el futuro se dedicaran a la agricultura. Complementando dicha medida, el 19 de enero de 1856 dictó el “Reglamento de las chacras de los terrenos de don Fortunato Poucel y demás vecinos del partido del Pilar”, por medio dcl cual se ordenó la tenencia y cuidado del ganado dentro de los límites de dichos campos. Debe advertirse que en esta fecha aún no se había difundido el uso de los cercos.
LOS FRACCIONAMIENTOS Y LAS PRIMERAS VENTAS: ORIGEN DE SAN MIGUEL Y BELLA VISTA

Sordeaux consecuente con sus propósitos de poblar estas tierras, procedió a subdividirías y en 1857 se iniciaron las ventas de grandes fracciones, generalmente a personas de origen francés. La primera venta de cuatro manzanas, se efectuó el 17 de julio de 1857 a doña Desideria Goulú de Vigner.

El primer nativo que adquirió tierras en el lugar, fue Salvador Posse, soldado del ejército de Juan Manuel de Rosas, quien se radicó en estos sitios poco después de la batalla de Caseros.
Ya resuelto a fundar los pueblos, el 18 de mayo de 1864, Sordeaux trazó el primer plano de la villa que bautizó con el nombre de “San José del Pilar”. Poco después el fundador trocó esta denominación que la había dado al pueblo por la de “San Miguel”, al dejar de depender esta zona del partido de Pilar y entrar a constituir el Cuartel Segundo del nuevo partido de Moreno, creado el 24 de febrero de 1865. Determinó en este plano el éjido del futuro pueblo y ubicó el lugar de emplazamiento de su plaza central.

Simultáneamente, en la zona que residía, trazó el pueblo de las quintas de veraneo, que denominó “Bella Vista” aludiendo a la belleza del lugar. En los alrededores se extenderían las chacras, las sementeras, los campos de pastoreo y más adelante, los tambos.

Muy pronto la estancia primitiva se fue poblando de familias de agricultores que fueron transformando el lugar, alentadas por la acción tesonera del ingeniero Sourdeaux, que perseguía el propósito de acelerar la existencia de los dos pueblos.

Con tal motivo organizaba excursiones, recorridas en vehículos y reuniones campestres en su quinta “El Retiro” de Bella Vista, a las que asistía lo más granado de la colectividad francesa.
Poco a poco destacadas familias de esa nacionalidad, adquirieron tierras en Bella Vista y levantaron graciosos chalés, que rodearon de parques y tupidas arboledas.

Pero Sordeaux estaba convencido que sólo se podría lograr el progreso del lugar facilitando sus comunicaciones con la ciudad de Buenos Aíres. La única forma de hacerlo era construir un camino al pueblo de Morón, a donde llegaba el primer ferrocarril con que contó el país.

A tal efecto, en 1867 reunió a los vecinos que habitaban a ambas márgenes del río y los comprometió en una gran empresa que él iba a dirigir. Así se constituyó la “Sociedad de Fomento Pro Paso Morales” que gestionó del Gobierno la autorización para construir un puente sobre el río De las Conchas en el Paso de Morales y un camino consolidado con la tosca del río.

El 7 de noviembre de 1867, el Gobernador Adolfo Alsina y el Ministro Nicolás Avellaneda dictaron un decreto autorizando la realización de las obras.

De inmediato un grupo de vecinos bajo la dirección técnica de Sourdeaux, construyó el puente y el camino, inaugurándose ambas obras el 15 de febrero de 1869, con grandes festejos populares. El costo se abonó con un derecho de peaje que se cobró por intermedio del pulpero Francisco Planes.

EL TRAZADO DE LOS PUEBLOS

Dispuestos a acelerar la subdivisión y venta de la totalidad de las tierras, el 2 de enero de 1872 se constituyó la “Sociedad de Fomento San José del Pilar” y el 30 de septiembre del mismo año, la “Sociedad de Fomento San Miguel del Porvenir”. Ambas sociedades fueron administradas por Sourdeaux e integradas en su mayoría, por las mismas personas (generalmente muy adineradas). La primera adquirió la mitad longitudinal de la estancia, de la parte que ya no había sido vendida. La segunda adquirió la otra mitad. De inmediato subdividieron en pequeñas parcelas y en chacras, y se ofrecieron en venta.

Adolfo Sourdeaux al realizar el trazado catastral de ambas localidades, demarcó para “San Miguel” manzanas de menor tamaño. Estimó que sería el pueblo cabecera mas urbanizado. Para “Bella Vista” estructuró manzanas de mayor amplitud. Consideró que seria un pueblo de veraneo, integrado totalmente por grandes quintas de descanso.

El primer remate de las tierras loteadas que rodeaban la plaza de San Miguel, se llevó a cabo el domingo 21 de septiembre de 1873, a las 12 horas, a cargo del martillero Carlos Ristorini, con escritorios en la Capital Federal y en Morón. Abarcó los lotes de 44 manzanas cuyo radio estaría hoy determinado por las calles Italia hasta Aguero y de Maestro A. D’Eiía a Zuviría. Cada manzana contenía 12 y 16 parcelas. La operación tuvo lugar en los terrenos donde se levanta hoy el edificio de la escuela N° 1 “D. F. Sarmiento”. El segundo remate de las tierras de San Miguel, también a cargo del martillero Ristoriní, tuvo lugar el domingo 10 de diciembre de 1876 y se vendieron en el mismo, 34 chacras que abarcaban en total un área que estaría actualmente delimitada por las calles España hasta Pueyrredón y de Serrano a Gaspar Campos.

Los primeros remates de las quintas de Bella Vista se efectuaron los días 21 y 24 de febrero de 1875 y el segundo el domingo 4 de abril del mismo año. Igualmente que los anteriores, estuvo a cargo de Carlos Ristoriní y consistió en la venta de quintas y pequeñas chacras.

En esta forma la estancia primitiva se fue poblando aceleradamente.

LOS PROYECTOS DE SOURDEAUX

Pero los sueños del fundador fueron mucho más lejos. Vinculado por amistad a la mayoría de los hombres que iban a construir los ferrocarriles en el país, proyectó el paso del “Gran Ferrocarril al Rosario” -hoy llamado “Nacional Bartolomé Mitre”- por el centro de los pueblos que había fundado. Paralelo a éste, pero a ocho cuadras de distancia en dirección al suroeste, en la que es hoy calle Gaspar Campos, trazó el paso de otro ferrocarril, el “Gran Trasandino”, luego llamado “Buenos Aires al Pacífico” y hoy “General San Martín”. Inició las gestiones para ambos proyectos ante el Gobierno Nacional. En el Archivo del Museo de los Ferrocarriles se encuentran depositados los expedientes y los planos originales.

No conforme con esto, inició los trámites para formar una empresa que él iba a administrar y cuyos estatutos fueron aprobados oficialmente. Se denominaba “Sociedad Anónima Tranway Rural del Nord-Oeste”. Su objeto era Instalar un tranvía que iba a unir el pueblo de Morón con los de Bella Vista y San Miguel. Lamentablemente casi todos estos proyectos de comunicación ferroviaria, no pudieron ser convertidos en realidad.

El genio de Sourdeaux no cesó en sus maravillosos propósitos e ideó a la vera del río De las Conchas, un hermoso parque con grandes arboledas y jardines y una avenida muy ancha que partiendo de la orilla del río, se extendía por la actual avenida Francia y llegaba a San Miguel hasta donde se encuentra hoy el hospital municipal. La denominó Avenida del Rosario y con los años desapareció por haber sido entregada a las empresas que construyeron los actuales ferrocarriles, para el tendido de sus líneas.

Sourdeaux igualmente trazó anchas avenidas en San Miguel y Bella Vista, que servirían de acceso a las proyectadas estaciones ferroviarias. Difundió con fervor entre el vecindario el culto al árbol y fomentó la realización de grandes plantaciones en las viviendas, en las calles y lugares públicos.
LAS PRIMERAS ESCUELAS

La obra de Sourdeaux no tuvo pausa y abarcó los aspectos mas diversos. En 1868 inició gestiones ante las autoridades provinciales y municipales de Moreno, para dotar a San Miguel de una escuela primaria de varones y otra de niñas. Su proyecto tuvo éxito y dos años más tarde se crearon ambos establecimientos educativos, con fecha 13 de mayo de 1870, ]os que actualmente llevan los números 1 y 2, respectivamente, de este distrito de General Sarmiento. Se fundaron como escuelas N° 4 y 7 de Moreno y ocuparon un mismo edificio ubicado en la esquina frente a la plaza, que forman las actuales calles Belgrano y Sarmiento.

También inició gestiones para que se instalara otra escuela en Bella Vista. No tuvo la suerte de ver convertido en realidad ese propósito, ya que dicha casa de enseñanza primaria inició sus actividades el 5 de octubre de 1884, un año después de su muerte. Se creó como escuela N° 5 de Moreno (hoy N° 3 de General Sarmiento) y ocupó como primer edificio una casa de Jaime Escapa ubicada en la esquina de las calles O’Higgins y Boine de Bella Vista (Quinta La Vencedora).
FALLECIMIENTO DEL FUNDADOR

Pero como nada material es eterno, la acción tesonera, incansable y benemérita del Ingeniero Adolfo Sourdeaux, tocaba a su fin. Su vida había sido sumamente modesta y sus recursos económicos fueron generosamente ofrendados a las obras de bien comunitario, a las cuales se había prodigado por entero.

Los vecinos, presididos por don Leonardo Pereyra, reconocieron su labor y su sacrificio y lo miraron con respeto. Como testimonio de imperecedera gratitud, por haber fundado los pueblos y haber ofrecido a su obra tan considerable esfuerzo, en el año 1876 le obsequiaron en un acto publico de gran relevancia, una artística fuente de hierro con caída de agua, que el fundador conservó en su residencia de Bella Vista. Hoy se halla emplazada en uno de los canteros de la avenida Francia esquina Sourdeaux, donde una placa atestigua el valor histórico de la misma.

Pronto una penosa enfermedad minó su cuerpo y fue internado pobremente en una casa hospital de Morón. No pudo superar sus males físicos y falleció santamente el día 8 de julio de 1883. Sus amigos tuvieron que costear los gastos del entierro y sus restos fueron sepultados en el cementerio del pueblo de Morón. Tenía entonces 64 años de edad y 38 años de residencia en la República Argentina.

Pero la gratitud de los hombres no olvidó todo el bien que había ofrendado a los dos pueblos que dieron origen al nuevo municipio y creado ya el partido de General Sarmiento, uno de sus más ilustres Intendentes Municipales, el ingeniero don Ventura G Coli, dispuso que los restos del fundador y benefactor, fueran traídos al Municipio por una comisión de honor que presidió el señor Juan Luis Hilario Artigue, previa ordenanza dictada por el H. Concejo Deliberante. La misión fue cumplida solemnemente y el ataúd fue depositado frente al altar mayor de la Iglesia Parroquial de San Miguel, donde fueron velados durante tres días, recibiendo el homenaje público a que se había hecho acreedor.

En una ceremonia de gran relevancia realizada el día 23 de mayo de 1897, recibieron descanso definitivo en el atrio del Cementerio de San Miguel, que se designó “Sepultura N°1. Una lápida de mármol blanco atestigua la permanencia de los sagrados despojos.
LA ZONA RURAL

La obra iniciada por Sourdeaux, no tuvo pausa y la población se fue multiplicando día a día. Los campos que rodeaban ambos pueblos se transformaron en fértiles sementeras de cereales, en zonas de pastoreo, estancias, chacras y quintas de verduras. Entonces empezaron a aparecer en todo el área gran número de tambos que se fueron multiplicando en el transcurso del tiempo en todo el territorio del actual municipio. En los centros poblados se multiplicaron las viviendas, las quintas de veraneo que mostraban hermosos chalés con techos a dos aguas revestidos de pizarra, en medio de grandes arboledas y espléndidos jardines que dieron a estos lugares un aspecto muy singular.

La producción triguera de la zona fue tan abundante, que en el año 1885 movió a la Sociedad Anónima Louis Languevin y Cía. a instalar un molino harinero a orillas del río De las Conchas, junto al Paso de Morales. Utilizó al efecto la fuerza hidráulica que producía el movimiento de las aguas. En el mismo se efectuaba la molienda de todo el trigo que se cosechaba en la reglón. Más tarde el molino pasó a dominio únicamente de don Louis Languevín y en 1880 fue adquirido por don Miguel Bancalari, hasta el año 1904 que fue comprado por el Ejército Argentino, donde instaló algunas dependencias de Campo de Mayo.

En esa época existían en San Miguel y Bella Vista y zonas rurales aledañas, 300 propiedades en más de 50 cuadras, 34 establecimientos rurales importantes, corno los de Quimo y de Quesada; 415 cabañas, más de 400 chacras y 150 quintas de recreo.
En los dos pueblos ya formados, había 150 casas de negocios que giraban un capital de 700.009 nacionales; una destilería importante, 13 fábricas de ladrillos, 2 fabrica de carbón vegetal, 2 viñedos que producían más de 300 bordelesas de vino al año; un molino harinero hidráulico sobre 1 río De las Conchas.

Fuente http://www.veamoslo.com.ar/sanmiguel/historia/origen1.htm

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s