El control de precios, responsabilidad institucional y resistencia popular

APCS por Jorge Colmán. El control de precios, responsabilidad institucional y resistencia popular

Una vez mas desde un gobierno popular se resuelve controlar los precios y a los que forman los precios de los alimentos. La medida se toma en un momento de extrema debilidad del gobierno de Alberto Fernández y en la búsqueda del respaldo perdido en las PASO.

Mientras tanto los medios de comunicación corporativos, la voz del poder económico, instruye su fuerza de choque, apoyando a la derecha y la formación de fanáticos fundamentalistas del mercado que piden «libertad de mercado» que no es otra cosa que todo el poder a los empresarios. Por otro lado, un pueblo que ha sufrido las consecuencias de la pandemia y una economía en franco deterioro, solo atina a que alguien ponga orden a los comerciantes especuladores que tienen como lema «donde hay una necesidad hay un negocio».

Por otro lado surge el debate en la militancia, luego de la aparición de un cartelito en las redes sociales con un supuesto comentario del Ministro de Comercio Interior Roberto Feletti, sobre la constitución de nuevos Mercados Concentradores, si es que desde las grandes empresas de alimentos no acatan las medidas de gobierno.

Dejemos a un lado la veracidad de la declaración y pongamos el acento en como se controlan a los formadores de precios. Los Mercados Concentradores son una herramienta útil a la hora de formar precios y proteger al consumidor, pero también a los pequeños y medianos productores de la voracidad de las grandes corporaciones.

Hay productos que no llegan a las góndolas de determinados supermercados, solo llegan aquellos con los que tienen acuerdos, no las pequeñas y medianas empresas, mucho menos las cooperativas de producción. Los Mercados Concentradores pueden ser un factor de control de precios, pero por sobre todas las cosas pueden generar trabajo genuino en un mundo donde este no abunda.

Pero esta herramienta no llega a todos y solo favorece mayoritariamente a los consumidores con alguna capacidad de ahorro y movilidad. Es necesario entonces que esta herramienta se extienda hasta los barrios, ahí donde la necesidad llega al hueso. Las ferias populares son entonces una herramienta complementaria fundamental para fortalecer a los consumidores y formar precios razonables.

De las responsabilidades del control de precios

Apelar a la «conciencia del consumidor» es hacer política voluntarista, cuando no existe tal conciencia o hay que auxiliarla. Es por ello que el Estado debe resguardar el derecho de los consumidores y controlar que las empresas y comercios no contraríen las normativas.

Esa responsabilidad es del Estado, pero en todos sus niveles, por sobre todas ellas la municipal, aquella que tiene los agentes y el conocimiento del territorio para defender a su pueblo. Sin la participación de los municipios es muy difícil, pero no imposible, de controlar la voracidad de los comerciantes locales.

Por otra parte es necesaria la organización popular que sostenga la política de defensa del consumidor. Si las organizaciones sociales, gremiales y políticas salen a la calle a concientizar y colaborar con el control de precios habrá menos abusos. La comunidad organizada puede resistir el avance de los precios, pero sin la voluntad política del estado nacional, provincial y por sobre todas las cosas del municipal es muy difícil. Bienvenido entonces el debate para fortalecer la conciencia popular

 

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