Las fiestas y el duelo, consejos y reflexión

Por Eduardo Leguizamón para APCS. Las fiestas y el duelo, consejos y reflexión

Aunque la Navidad sea por excelencia la época del año de paz y felicidad, no siempre es así ante las circunstancias de algunas personas.

Sobre todo de aquellas que, por primera vez, se enfrentan a estas fechas con la ausencia de ese ser querido que ha fallecido. Las navidades suponen un gran reto ante los recuerdos y las emociones que se intensifican provocando sentimientos de añoranza y tristeza.

No es extraño que a sus mentes acuda el recurrido deseo de querer dormirse el día 23 de diciembre y levantarse después del día de Reyes, pero eso no es nada recomendable, puesto que no haría más que aumentar el dolor profundo por el que se está atravesando.

También es habitual que florezca un sentimiento de culpa por sentir que hace mal al celebrar las navidades sin el familiar que ya no está, y surgen preguntas acusadoras: ¿Es normal que me ría cuando esa persona tan especial ya no está a mi lado?

Hay personas que parecen indiferentes, otras que necesitan llorar, otras que están enfadadas, otras que prefieren hacer cosas divertidas para no pensar tanto en el ser querido.

Ante esta serie de sentimientos y contradicciones al vivir un duelo se recomienda seguir las siguientes pautas:

Planifique las fiestas.

Tener una organización clara de estos días de celebración le dará la calma que tanto necesita para esta situación de por sí estresante y, si fuera necesario, delegue entre todos los demás, que le rodean, ellos entenderán que hay cosas para las que aún no se siente preparado.

Respete su propio proceso de duelo, y el de los demás.

Es probable que los recuerdos traigan lágrimas y sonrisas en partes iguales y dependiendo del momento, o que simplemente no tenga ganas de hacer nada. Séa paciente con sus emociones: permítase hablar de sus sentimientos sin tenerles miedo, llorar a ratos y disfrutar otros.

También respete el proceso de duelo de los demás familiares, no hay dos duelos iguales: hay personas que parecen indiferentes, otras que necesitan llorar, otras que están enfadadas, otras que prefieren hacer cosas divertidas para no pensar en la persona fallecida… Hay tantas formas de afrontar una pérdida como personas, y es importante que se les respete, ya que no siente más dolor quien más llora, ni viceversa.

Déjese ayudar.

Son momentos difíciles para un doliente, permita a la gente que le quiere que le ofrezcan su ayuda, pueden ayudarle en asuntos prácticos como por ejemplo, hacer la cena de Navidad o acompañarle a la compra de regalos, pero también pueden ayudarle a desahogarse, apóyese en la gente que tiene cerca, y coménteles sus preocupaciones, miedos y pesares si lo necesita o simplemente pídales su compañía para dar un paseo o para cualquier otra cosa que se le apetezca.

Simbolice a su ser querido.

Esa persona especial ya no está físicamente, pero usted puede hacer que siga estando presente. Puede encender una vela el día de Navidad en su honor, poner un adorno especial en el árbol que lo represente (incluso hacerlo a mano con frases que le recuerden a esa persona, fotos, imágenes…), escribirle una carta, hacer un álbum de fotos con momentos especiales que compartieron.

Estos rituales los puede hacer a solas o con el resto de la familia, pero sobretodo, depende de usted, no se obligue a hacer algo para lo que no se sienta preparado/a, haga lo que le haga sentir mejor para recordar a esa persona especial que ya no está.

Incorpora nuevos rituales y tradiciones.

todo ha cambiado y nada volverá a ser como antes, el fallecimiento, por desgracia, marca un antes y un después. Por eso puede crear un nuevo ritual que se puede repetir todas las navidades que permita recordar al familiar fallecido, como por ejemplo, hacer alguna actividad especial en familia. Como mirar fotografías y contar anécdotas, escuchar sus canciones favoritas, hacer los platos de comida que tanto le gustaban.

Van a ser momentos muy emotivos en los que podrá apoyarse en sus seres queridos y que van a permitir sentir a ese familiar entre ustedes. Es aconsejable que estas nuevas tradiciones las establezcan entre todos, para que sea algo compartido y consensuado, ya que cada uno tiene su ritmo y necesita su tiempo, hablándolo entre todos, mediante una escucha activa, favorecerá que todos se sientan representados, escuchados y comprendidos.

Mímese.

Dedique un tiempo en exclusiva para usted, para relajarse, para descansar o para hacer algo con lo que de verdad disfrute. Es muy probable que estos días esté especialmente sintiendo cansancio por la gran intensidad emocional que se está experimentando, no tenga miedo a reconocer su cansancio, tanto físico como emocional.

Y si hay niños en casa.

Los niños también están atravesando un periodo de duelo. ¿debe preguntarles a cómo quieren celebrar las navidades? ¿Debe hablar de la persona ausente o eso solo le causaría más dolor?

Los estudios indican que es hasta los 7 años cuando los niños asumen la mortalidad como algo definitivo, y aún así, no acaban de entenderlo cuando es su familiar el que falta. Por este motivo, hay que hablar con los más pequeños, estableciendo una comunicación honesta y adaptada a su etapa evolutiva donde se sientan cómodos y arropados a la hora de plantear sus dudas acerca de los cambios que se han producido en la familia, y todas las preguntas e inquietudes que les plantee la pérdida.
Es importante que los más pequeños se sientan valorados y escuchados, por lo que se recomienda que se les tome en cuenta sus opiniones acerca de la celebración de las navidades y cómo quieren recordar a este ser querido, lo que les hará sentirse importantes en la familia y que forman parte activa de estos días tan especiales.

Es totalmente claro que estas fiestas son una época complicada para las familias que están atravesando un duelo, y que éstas no volverán a ser cómo antes. Se trata de unas “nuevas navidades” que no tienen porqué ser negativas, si no diferentes. No hay una manera correcta para celebrar las fiestas en las que se echa de menos a una persona querida, sin embargo, se le puede recordar de alguna forma, sentirla, tenerla presente y dejarse arropar por los que sí están, por los que les rodean y les quieren, y disfrutar con ellos de los buenos momentos que están por llegar.

 

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