Cristina Fernández, estrategia electoral y el jaque del poder económico a Macri

Por Jorge Colmán (*). Cristina Fernández, estrategia electoral y el jaque del poder económico a Macri

El silencio y los diálogos con diferentes líderes políticos y sociales, apenas roto por momentos de coyuntura, ha sido parte de la estrategia de tejer poder por parte de Cristina Fernández de Kirchner.

Asediada durante meses por una justicia capitaneada desde Comodoro Py, Cristina debió soportar estoicamente la andana de críticas lanzadas desde el poder ejecutivo por medio de las corporaciones de comunicación.

Bonadío, el juez de la servilleta de Corach durante el menemato, fue el hombre que respaldó el relato macrista de la corrupción kirchnerista. El objetivo no solo fue Cristina, sino mas bien el modelo político y económico que esta desarrolló durante su mandato presidencial junto al de Néstor Kirchner.

La investigación del Juez Ramos Padilla y el allanamiento a Andres Dalesio destapó una trama que ya era un secreto a voces: la complicidad de la justicia, los medios de comunicación corporativos y el poder ejecutivo. El lowfer en su máxima expresión surgió de los allanamientos, en los documentos y el celular del supuesto especialista en drogas que se paseaba por canales de tv y los pasillos de la justicia.

La oposición sufrió durante años la persecución política de esta entente neoliberal, hacer declaraciones, movimientos políticos, fracasos económicos eran inmediatamente respondidos con algún procesamiento que obrare como cortina de humo y reafirmación de la corrupción K.

Cristina debió mover muy hábil sus fichas para poder reposicionarse como la principal opción política al Macrismo. Según los críticos dentro del gobierno macrista, era la enemiga “preferida” por la propia construcción del relato. Su silencio operó entonces como una herramienta, mientras los fracasos económicos del poder ejecutivo se sucedían,

Esperar el momento justo y atacar al enemigo por donde menos se lo espera es lo que hizo. Mientras su imagen crecía en las encuestas, fruto de la contraposición del gobierno Macrista y el Kirchnerista, lanza su libro con un boom de ventas en las librerías de todo el país. Con esta herramienta instaló una agenda política, frente a un presidente que balbucea, se encrespa en el Congreso Nacional y comete furcios que ponen colorados al mismo oficialismo.

Las estaturas intelectuales son abismales entre uno y otro, el presidente no esperaba un movimiento de este tipo, solo atinan a responder algunos comunicadores oficialistas, que ofician de reproductores sin querer del mismo libro.

El libro contiene anécdotas que potencian lo humano de su figura, la de Nestor Kirchner y Máximo. Plantea además autocrítica con respecto a su propio gobierno dejando en claro que hay que proponer y no solo responder a los ataques de la entente Medios-Justicia-Poder Económico. Preanuncia una nueva etapa, más allá de reafirmar ideas y convicciones políticas que fueron el pilar del Peronismo y Kirchnerismo.

El libro habla por ella sin mediar con periodistas mal intencionados, que ahora son obligados a leer para responder, el libro que ella necesita instalar en el electorado. Miles de militantes y simpatizantes compran y se muestran con el libro en las redes. El mensaje se instala y genera poder comunicacional.

Ahora viene una nueva etapa, la de la masividad, el enamorar con una nueva propuesta y salir a la calle. Máximo Kirchner ayer estuvo en José C. Paz, el “Corazón del conurbano”, las barriadas populares, allí donde las políticas de inclusión impactaron fuertemente y donde el kirchnerismo tiene a Néstor y a Cristina en un altar de la política. Máximo hizo un discurso fiel a su padre, hasta su parecido físico opera para recrear esa mística del líder latinoamericano.

La enorme movilización, donde el peronismo puso una importante cuota de militancia, rememora hasta con los temas que salían del palco “Los días felices del peronismo”. Hubo micros y colectivos, es cierto, pero miles se movilizaron por sus propios medios, no hizo falta empujar a nadie, ¿Porque? Simplemente porque el peronismo es un camino que todavía es capaz de seguir generando utopías. Porque una parte del pueblo esta harto de las mentiras presidenciales que ya no surten efecto en gran parte de la población.

Hoy la gran jugadora es Cristina Fernández de Kirchner, que habla a través de un libro, pero que cada día es más candidata a presidenta y, que hasta por el espanto, muchos exsimpatizantes de Macri la votarían, aunque sea en silencio y con vergüenza por todos los insultos que les hizo decir la prensa corporativa. Los próximos días van a ser muy fuertes, Cristina es la conductora y batalla como Sun Tzu, en el arte de la guerra, que hoy es electoral.

(*) Trabajador de la Educación, Secretario de Interior del CTA Regional, Consejero Escolar de Malvinas Argentinas

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