¿Quién dijo que todo está perdido? 

APCS por Luis D´elia. ¿Quién dijo que todo está perdido?

Siento una enorme responsabilidad como comunicador social a la hora de enfrentar lo que tengamos que decir esta mañana de derrotas. Por un lado, no la quiero troskear y por el otro lado, casi de manera antagónica no quiero ser cómplice de una serie de barbaridades que se hicieron y se dijeron. Durante el último año tuvimos una durísima pandemia, ciento diez mil muertos, quizás una de las tragedias más grandes de la historia argentina con las que algunos especulaban, yo me acuerdo de los idiotas que decían “una vacuna, un voto” ¿Se acuerdan? Que si vacunábamos íbamos a ganar las elecciones. Nos decían “una vacuna, un voto”. Yo decía ¿Cómo puede ser que haya gente que crea semejante cosa?

Segundo, el último año, fue un año de ajuste, ajuste brutal de los presupuestos, de las políticas sociales, ajuste brutal de la economía, de los precios, de la canasta familiar que pulverizaron los ingresos populares. En un año sólo dimos cuatro IFES, ¡Cuatro! ¡Nada más! Y encima prometimos que hay que terminar con el millón de planes. En un país que tiene 20 millones de argentinos/as y gravísimos problemas sociales, de los cuales 7 millones son indigentes. Indigentes quiere decir que no comen al mediodía.

La última semana antes de las elecciones fuimos con mi compañera a Lomas de Zamora a reunirnos con la gente de los comedores, ¿saben qué había? Odio, bronca y estuve reunido con los comedores de Matanza también, 20 comedores. ¿Saben que había? Odio, bronca y a mi no me cerraba en la cabeza lo que me decían los pobres, con lo que sucedía con la campaña. Primero hay un grave problema económico y la verdad muchachos/as no se puede servir a dos patrones, no se puede. O se sirve a la oligarquía, o se sirve al Pueblo, se sirve a la Patria o se sirve al Imperio. No se puede servir a dos patrones. Necesitamos dos años de superávit primario ¿y saben cómo se hace? Haciéndole tibia y peroné a aquellos que contrabandean, que fugan, que lavan. Hay que poner en la mira a dos sectores: el sector agroexportador que evade en la Argentina entre 40 y 50.000 millones de dólares al año. Y el sector financiero que vive especulando con la moneda en detrimento del conjunto de la sociedad argentina. Esas cosas hay que hacerlas y es Alberto el que se tiene que poner a la cabeza de esto, sin dudarlo.

En lo estrictamente electoral cometimos errores que son de manual. Un error grave fue haber hecho listas únicas, habernos negado a hacer las PASO. No quisimos hacer las PASO. Cuando en realidad, tendríamos que haber tenido cinco listas. Lo dije una y mil veces en este programa: no hagan listas únicas, permítanle a Berni, a Randazzo, a Tolosa Paz, a Alicia Castro, a Ramos Padilla, cuatro listas potentes y ampliemos nuestra base electoral. Hicimos listas únicas, esto es de manual y hubo responsables de esto. Después a la hora de conformar las listas únicas fue todo a patadas en el culo. Miren, yo quiero mucho a los pibes de La Cámpora y no quiero hacer confrontaciones estúpidas. Me parece que tenemos que estar orgullosos de nuestra juventud política pero hay que cortarla con el sectarismo, que tiene una naturaleza excluyente, hegemónica que margina a miles de compañeros, yo quiero ser respetuoso del compañero Larroque, `pero por qué tiene que ir la hermanita en una lista y no puede ir un dirigente de un movimiento social. Casi en las listas nacionales no hay dirigentes sociales. Es una barbaridad, faltan más dirigentes sindicales, falta más pueblo en las listas. Entonces, lo primero que hay que hacer es las PASO; lo segundo, La Cámpora de una vez y para siempre tiene que abandonar su actitud sectaria, hegemónica, excluyente, de mal trato al resto de los sectores.

Miren, al Partido Miles nos convocaron a firmar el acta y después rompieron el acta de integración al Frente de Todxs y la tiraron a la basura. Yo que estuve preso años, no me dejaron firmar el Frente de Todxs, estuve preso por el kirchnerismo, por Néstor y Cristina; por ser leal a Néstor y a Cristina. La Cámpora no me dejó firmar el Frente de Todxs, no me dió un consejero escolar en ninguno de los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires. Ahí están, estos son los resultados porque lo que nos hicieron a nosotros, se lo hicieron a todas las agrupaciones. Había descontento, había tristeza, nadie quería militar, fue muy duro lo que nos tocó vivir.

Por eso, a pesar de todo yo no soy militante del bajón, ni de la derrota, yo en esta mañana vengo a ofrecer mi corazón, vengo a decirles cambiemos de actitud, cambiemos de estrategia, convoquemos a los mejores compañeros. Qué hacemos que Aníbal Fernández no es Jefe de Gabinete; qué hacemos que no lo llamamos a Amado Boudou, como Ministro de Economía. ¡Basta muchachos! Basta de marketing trucho, basta de ser extremistas de la moderación. Por ser extremadamente moderados, extremadamente tibios, hemos perdido el apoyo de nuestro Pueblo. La gente está enojada y quiere actitudes contundentes, a la hora de conducir el Estado argentino.

Yo no creo en ese examen facilista que hacen algunos: si ganábamos ganaba Cristina y si perdíamos perdía Alberto. No, no. Si ganábamos ganaban Cristina y Alberto y si perdíamos perdían Alberto y Cristina, los dos muchachos. Tendrían que hacerse hoy por hoy una profunda autocrítica. Arrancar esta hoja, empezar de nuevo, convocar a todos los sectores porque hace dos años Alberto le ganaba las PASO a Macri por 17 puntos, hace dos años en la provincia de Buenos Aires. Hoy las perdimos por 5 puntos; Larreta ganaba por 55 puntos, ayer sacó 49 sino me equivoco. El también perdió 6 puntos, y él que pretende ser candidato a Presidente le aparecieron también nubarrones en su construcción. Por eso, rápidamente hay que hacer un balance, hay que decirnos las cosas, sin herirnos, sin maltratarnos pero rápidamente ponernos a trabajar. Abrir las puertas, terminar con el sectarismo. ¿Qué es esto de que se tienen que terminar los movimientos sociales, que ya no tienen que existir más? Según al parecer y la opinión de algunos de adentro de nuestra fuerza kirchnerista. No me imagino a Néstor Kirchner diciendo estas cosas, necesitamos abrir las puertas, abrir las ventanas pero sobre todo necesitamos abrir la cabeza para entender la hora en la que estamos viviendo. En medio de la derrota me paro de cara al sol y les digo: ¿Quién dijo que todo está perdido?

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