APCS-GBAN Por Jorge Derra. “Euclides dejaba un asuntillo sin resolver, o resuelto de una manera poco convincente: El de la arbitrariedad en la elección de los postulados, que se justificaban afirmando que se trataba de verdades autoevidentes, cosas de las que no se podía dudar y que no necesitaban demostración. Los postulados eran claros, simples, contundentes y eso, se suponía, alcanzaba para que fueran legítimos.”
Leonardo Moledo «Historia de las Ideas científicas» Fascículos coleccionables, página 12, fascículo 29 pg. 451.
Euclides es considerado el más grande matemático de todos los tiempos. Vivió aproximadamente 400 años antes de Cristo, formó parte de la extraordinaria Escuela de Alejandría, considerada la cuna de las ciencias y el conocimiento universales.
Su obra resulta monumental, sentó las bases para el desarrollo de la geometría tal como se conoce hoy, tanto es así, que a esta rama de la matemática se la llama geometría euclidiana.
Como todo pionero, más aún en el ámbito de las ciencias, le tocó describir el escenario inicial de su obra, es decir proponer puntos de partida desde donde iniciar todas sus construcciones teóricas. Para ello se refugió en el puro pensamiento, característica de los Pitagóricos, prescindiendo, en lo posible, de lo empírico.
Es aquí donde Euclides alumbra un concepto medular, no ya para las matemáticas, sino para todo razonamiento científico teórico.
Los axiomas o postulados, establecidos por el griego genial, son afirmaciones teóricas que se tienen en cuenta en determinados momentos de la enunciación científica, no se deben probar, ni es necesario hacerlo. Son las “VERDADES AUTOEVIDENTES” conceptos que se prueban a sí mismos y que para todo análisis posterior, se darán siempre por ciertas, no se podrá dudar nunca de ellas, so pena de fracasar en la construcción teórica.
Los axiomas o postulados de Euclides son cinco
A) A) Que por cualquier punto se pueda trazar una recta que pase por otro punto
B) B) Que toda recta limitada se pueda prolongar indefinidamente en la misma dirección
C) C) Que con un centro dado y un radio se pueda trazar un círculo
D) D) Que todos los ángulos rectos sean iguales entre sí
E) E) Que si una recta, al cortar a otras dos, forma los ángulos internos de un mismo lado menores que dos rectos, esas dos rectas prolongadas indefinidamente se cortan del lado que están los ángulos menores que dos rectos.
Y tuvieron que pasar más de dos mil años para que a partir, más de dudas que de certezas, sobre el 5º postulado, se comenzara a construir una geometría no euclidiana.
Pero lo verdaderamente fantástico de Euclides, tal vez no sea su monumental obra científica, que de hecho lo es, sino su concepto de “VERDAD AUTOEVIDENTE”, esa posibilidad de establecer arbitrariamente, una piedra basal indiscutible, prescindiendo de todo ejercicio probatorio.
Este concepto se extiende mucho más allá de las ciencias exactas, se expande hasta la construcción teórica de las humanidades y fundamentalmente de la política, los postulados deben ser claros sencillos y contundentes probarse a sí mismo por la mera definición.
Esta es una herramienta más que utilizada en las construcciones de la oratoria política actual y en la dinámica de la transmisión mediática. Es notorio ver en la Argentina de hoy, como se utiliza de sobre manera, en tapas de periódicos u horarios centrales de televisión, el recurso euclidiano de la “VERDAD AUTOEVIDENTE.”
La parábola de aquello que no es necesario probar y de lo que no se puede dudar, es el material de construcción comunicacional, en principio de las corporaciones mediáticas, pero de la cual abreva gozosamente, el universo político opositor, cualquiera sea su orientación.
Esa “VERAD AUTOEVIDENTE “ dice que, Cristina Fernández es : Corrupta, miserable, tilinga, histérica, bipolar, sin escrúpulos, que todo lo que hace lo hace para robar, que nada le importa solo robar.
Esos conceptos que se dan por ciertos, sin necesidad de ser probados, son la piedra basal de la construcción política que se empuja desde las corporaciones mediáticas y se replica desde los estrados políticos con una pusilaminidad que aterra.
En ese contexto…
La ley de medios es un recurso para censurar a la “prensa independiente” que denuncia el accionar delictivo del gobierno.
Por eso la democratización de la justicia es un intento de obtener la suma del poder público, para que la justicia no investigue el robo.
Por eso los jubilados se mueren de hambre aunque les aumenten el sueldo dos veces al año en porcentajes superiores a la inflación determinada por la oposición política
Por eso en el “norte” los chicos se extinguen por la desnutrición, esto no es necesario probarlo, es Verdad. Pero si hace falta publicamos una foto en las redes sociales de un desnutrido famélico comiendo del piso, como no tenemos a mano una foto de acá publicamos una de Afganistan total es lo mismo, se entiende el mensaje ¿no es cierto?
Por eso una diputada salteña denuncia en el tribuno de Salta ( medio perteneciente al grupo Clarin) que hay “una” medica, de “una “ localidad de “un” departamento, del norte provincial que le dijo que encontró “una” mujer que le dijo, que cocinaba una piedra y le mentía a sus hijos que era comida, hasta que se dormían.
Por eso los dólares se pesan y se suben a un avión y se mandan a Uruguay, donde Mujica, que es divino cuando le dice vieja terca a la presidenta, pero es un corrupto cualquiera, lava dinero mal habido.
Por eso el dólar vale 10 $ aunque ese sea un mercado infinitesimal sostenido por especuladores.
Por eso todo es un desastre, nos estamos muriendo de hambre y se nos está destruyendo el ingreso, aunque negociemos paritarias, colapsemos los centros turísticos, y en el 2012 se hayan vendido un millón doscientos mil autos, entre nuevos y usados, en el país.
Todo está probado por el principio euclidiano de la “VERDAD AUTOEVIDENTE” por eso todo aquel que pretenda, discutir, polemizar, cuestionar esa verdad, es porque es un mantenido con mi plata, choripanero, parásito, miserable K, vago, corrupto, delincuente.
La política de la verdad autoevidente necesita de una sociedad exacerbada, fracturada, sin dialogo, la reflexión es reemplazada por el escupitajo hostil, el reclamo por el agravio, el cuestionamiento, por el insulto, la razonabilidad por la violencia, física y moral, con forma de golpes a periodistas o carteles émulos de aquel “viva el cáncer”.
Euclides, el más grande matemático de la historia universal, se revuelve en su tumba tratando de explicar que él, solo hablaba de rectas, triángulos y círculos.
