Por Jorge Derra para APCS. En el acto de lanzamiento del nuevo frente conformado por Moyano, De Narvaez , Lavagna, y De La Sota, parece representarse un hecho fundacional en la política argentina, muchas veces anunciado, nunca hasta aquí, sucedido.
¿Será esta vez cierto, que ha muerto el peronismo.?
El entete aparecido en Córdoba, no goza de la empatía de quien suscribe, pero no por eso, se le debe dejar reconoce, cierta originalidad .
No es casual que por estos días, desde las redes sociales, se recupere la estética de la vieja antinomia de izquierda y derecha peronista. Un post se ha replicado insistentemente, en él, desde una foto de sus últimos años, Perón dice “ A estos, yo los eche de la plaza” Sin explicar claro, para completar el cuadro histórico, que los echo de la plaza, para abrazarse hasta la asfixia a López Rega y Lorenzo Miguel.
De todos modos, pocas veces una frase, puede definir un momento histórico, tan acabadamente, no aquel del 74, sino este de 2013. La escisión definitiva del monstruo de dos cabezas.
El peronismo ha sido históricamente, un fenómeno político inigualado en el mundo entero, una bestia feroz, de una dinámica arrolladora, capaz de generar hacia adentro suyo la más sangrienta y cruel dialéctica y regenerarse luego, en una síntesis aplanadora, capaz de pasar por arriba a la realidad más intrincada.
La frase de Perón, posteada en estos días, pretende exacerbar la identidad de la derecha peronista y de ese modo diferenciarse del gobierno nacional.
De todos modos, resulta a todas luces auspicioso, la aparición ocurrida el último fin de semana, debe acotarse en su favor, algo que nadie desde la oposición, hasta al momento podía esgrimir; coherencia ideológica entre sus integrantes, podrá gustar o no, pero nadie puede acusar de cambalache a la novel entete opositora.
Quienes se lamenten de esta situación, deberían repasar algunas lecciones de la historia argentina, nada más saludable que dirimir en el contexto de la democracia, las diferencias entre sectores de un partido, que anota el registro histórico de encolumnamientos violentos y resolución por la vía del enfrentamiento armado, sus diferencias internas, que no quedaron en eso, sino que abrieron la puerta a la dictadura más feroz y sanguinaria, que se tenga memoria en el país.
El peronismo ha muerto, quizás haya caído el último bastión de la política partidaria, despunta el escenario vislumbrado por Nestor Kirchner, aquel que planteaba la nueva etapa de la política argentina, donde emergían dos grandes fuerzas, una de centro izquierda y otra de centro derecha, lo novedoso es que ambas, parecen destinadas a ser conducidas, por las facciosidades de ese monstruo bicéfalo que ha muerto. Ese monstruo que sigue impulsando su dialéctica arrolladora en búsqueda de la síntesis abarcativa, más democráticamente peronista.
El peronismo ha muerto ¡Que viva el peronismo!
