La historia del rock en Argentina está de luto: murió Alberto García, más conocido como «Pajarito Zaguri» gracias a una combinación de un apodo del colegio («Pajarito») y otro por su admiración por Brigitte Bardot (Bob Zaguri era el novio de la actriz).
El «Pájaro», como le decían sus conocidos, estuvo presente en los primeros pasos del rock nacional y siguió tocando hasta hace pocos meses. Tenía 71 años.
Al igual que muchos jóvenes a mediados de los años ’60, partió en 1965 hacia Villa Gesell, atraído por una supuesta bohemia apenas insinuada en el film Los jóvenes viejos de Rodolfo Kuhn. Así, junto a su amigo Mario Kaiser, conoció a músicos como Javier Martínez y Moris, el poeta Pipo Lernoud, pero se quedó ese invierno ahí y recién los reencontró al año siguiente en la escena porteña con epicentro en el club La Cueva. Ahí se formó Los Beatniks, que grabó el simple «Rebelde», uno de los primeros hitos del rock local.
Más adelante, Zaguri cantó con un grupo «comercial» como Los Naúfragos y una banda beat llamada La Barra de Chocolate, cuyo hit fue el tema «Alza la voz», en 1969. Poco después se lanzó como solista, aunque también formó bandas legendarias del llamado «rock del Oeste», como Piel de Pueblo y La Murga.
En 1984 tuvo un primer gran reconocimiento a su carrera, al tocar en Obras para lanzar el álbum El rey criollo del rock and roll, junto a músicos de Memphis la Blusera, pero recién volvió a grabar diez años después, post-furor de Tango feroz, cuando lanzó. En el 2000 también, presentado en una pizzería y vendido con packaging de mini-caja de pizza.
Amigo de otros pioneros, pero en general sostenido en vivo por músicos muy jóvenes, Pajarito siempre siguió tocando en vivo, además de grabar dos discos más: El mago de los vagos (2006) y Sexogenario (2009).
Testigo y partícipe de un movimiento cultural nuevo, Pajarito Zaguri fue revalorado por nuevas generaciones de músicos como Boom Boom Kid, que lo entrevistó con admiración, gracias a su derroche de autenticidad y pasión.
